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[DEMASIADO ASUSTADO]

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Anthony despertó sobresaltado.

Se alzó en sus brazos arrodillándose en la cama, restregó sus ojos con el dorso de la mano para quitarse el potente sueño en sus párpados cansados.

Él no poseía un sueño ligero. Siempre se enorgulleció de caer noqueado en la cama los días que se permitía dormir, con sus proyectos aguardando en el taller.

Pero... ¿la última semana?

Tony se coronó como el rey del sueño pluma. Un mínimo ruido como el murmullo de las sábanas y estaba arriba. Justo como ahora. La causa de su sobresalto, era la misma de toda la semana apenas regresó de Bucarest con su esposo: James estaba despierto, sentado a orillas de la cama, dándole la espalda.

Nunca antes, en el tiempo que estuvieron juntos, Anthony se había despertado porque su esposo se levantaba de la cama.

Pero ahora... si Bucky estaba arriba, él también.

"¿James? ¿Cariño, estás bien?" preguntó preocupado.

Bucky se giró despacio, mirándolo sobre su hombro, lució sorprendido un segundo antes de regalarle una media sonrisa. "Estoy bien..." susurró con voz grave "Vuelve a dormir, Antoshka. Creo que iré a la cocina por algo de tomar."

Su esposo se inclinó para darle un beso en la frente y luego alzarse de la cama. El corazón de Anthony cayó en picada de nuevo, la ansiedad consumiéndolo en un nanosegundo. El genio se lanzó hacia el frente y capturó el dobladillo de la camisa de su esposo, sujetándola en un puño, era su gesto desesperado para que no lo dejase solo.

"Puedo acompañarte" soltó Tony, más despierto que nunca, más asustado que nunca, "déjame acompañarte."

"Hum... Está bien." Bucky aceptó con vacilo, pero Tony ya estaba fuera de la cama.

Qué bueno que JARVIS no había encendido las luces, o su esposo leería su rostro como un libro, si es que James no lo había descubierto aún.

Aquellos de sus amigos que pasaban muy seguido en la torre, lo supieron desde el inicio. Esos cambios tan bruscos en la rutina de Tony, la forma en que pasaba todo el día persiguiendo a su esposo, el hecho que jamás lo dejase solo.

Anthony ahora se dormía a las diez, no más trabajo hasta la madrugada, no más maratones de más de 72 horas en el taller.

Despertaba temprano, al mismo tiempo que James salía de la cama para bajar al gimnasio. Tan de madrugada, que Tony a veces llevaba una almohada consigo, no podía dormir ahí, pero le gustaba acostarse en las bancas y ver a su esposo quemando energías.

Bucky jamás lo obligó que lo acompañase. Jamás le forzó estar ahí a su lado 24/7. Tampoco que dejase de ir a su taller, o que cambiase sus horas de sueño por él.

Anthony sabía que toda esta obsesión de perseguir a su esposo como un cachorrito necesitado, era su idea. Era su miedo de quedar solo otra vez.

El corazón de Tony seguía deteniéndose al pensar en la posibilidad que esta segunda oportunidad tratando de ser un mejor esposo, no resultase.

Si todos en la torre llegaban a tener razón y Anthony no merecía el amor de James, si su esposo finalmente les hacía caso y prefería irse... entonces Tony quedaría devastado.

"Debí pensarlo mejor" susurró desilusionado, la culpa comiéndolo vivo.

"Ay vamos, Kotenok, no tardará mucho" respondió James, bufando divertido.

WINTER'S FALLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora