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[UNA SEMANA ATRÁS]

Había fechas que Bucky jamás olvidaría. El cumpleaños de Steve. El de Tony. El falso cumpleaños de Tasha, y también el verdadero que no celebraba con nadie. Y a la lista de días especiales, se unía la más trágica de todas. El 16 de diciembre. El día que el Soldado del Invierno, su alter ego dormido bajo su piel, asesinó a los padres de Tony Stark, su esposo.

Le costó tanto alcanzar la plenitud de vida que tenía ahora, sin que los recuerdos de Hydra lo dominasen. James nunca dejaría de estar agradecido a Shuri, la hermana del rey de Wakanda, por dedicarse enteramente en limpiar el control mental que residió muy oculto en su subconsciente. No fue un experimento perfecto, Bucky lo sabía muy bien; a veces, al luchar contra el enemigo sentía el poder del Soldado del Invierno queriendo tomar el control y aniquilar sin piedad.

"Nada de muertes, Buck. Los buenos no quitan vidas" le había dicho Stevie durante la primera misión siendo parte del equipo de Vengadores. Era difícil hacerle caso cuando los malos querían hacerles precisamente lo opuesto. Pero alguna vez, hace muchos años, siguió las órdenes de Steve Rogers, aquel pequeño pelmazo que recibía palizas por deporte; Bucky lo siguió a él, y seguiría así, hasta el final de la línea.

"Es aquí, Buck" murmuró Steve, con voz grave y baja. Detuvieron sus pasos en la entrada del cementerio donde descansaban los restos de la familia de su esposo. El viento sopló, moviendo las copas de los árboles, y el cabello rubio de Steve. Bucky había decidido recoger su melena castaña en un moño atrás en su cabeza para evitar mechones rebeldes en su rostro. "Quieres que te acompañe?" le preguntó su amigo, mirándolo con curiosidad.

Bucky apretó el sencillo ramo de flores que llevaba en la mano. Sacudió su cabeza antes de echarle una ojeada al campo lleno de lápidas. Dos de ellas, casi al centro del cementerio, eran distintas al resto. Más grandes, más opulentas, no le costaría trabajo encontrar la tumba de los Stark.

"Creo que puedo solo, Stevie. Regresaré a la torre por mi cuenta, me sé bien el camino a casa, amigo."

Steve resopló una vez, dudando un instante si hacerle caso. Al final, la tenacidad en el rostro de Bucky lo obligó a marcharse. Cuando siguió andando por la acera, dejando a su mejor amigo atrás, una fuerte ventisca lo azotó por la espalda, como si el mismo universo le pidiera marcharse. Steve siguió andando, apenas prestándole un poco de atención a la ciudad, había pensamientos en su cabeza que seguían repitiéndose una y otra vez.

Steve no recordaba la mayoría de sus peleas en toda su vida, pero aquella disputa entre Tony, Bucky y él, cuando el Barón Zemo se atrevió a revelar la grabación del Soldado del Invierno deshaciéndose de Howard y su esposa, dejó una cicatriz marcada a fuego dentro de todos. Nunca olvidaría ese odio en la mirada de Tony cuando fue detrás de Bucky.

Al parecer una semana de conocerse, no fue suficiente para que Anthony Stark perdonase a su mejor amigo. Steve había intervenido a favor de Bucky, desilusionando a Tony que también lo convirtió en su objetivo. Odió pelear contra su compañero de equipo, pero Buck jamás lo dejó solo y él tampoco pensaba hacerlo. Eran hermanos por decisión, no por sangre.

Steve todavía no comprendía, cómo ese día Tony había errado un disparo mortal con el propulsor de su mano cuando apuntó al pecho Bucky, pudo haberlo matado, pero no lo hizo. Ese había sido el final de la batalla: Tony respirando con pesadez, con la mirada fija en Steve, rencor manando de cada poro de su traje. "Llévatelo..." había siseado Iron Man. Steve sacó a Bucky de ahí, más muerto que vivo, pero completo. Lo llevó a Wakanda, donde T'Challa se encargó del resto mientras él solucionaba la traición que cometió al hijo de Howard Stark.

WINTER'S FALLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora