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[DEMASIADO CONFUNDIDO]

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Varias semanas pasaron frente a sus ojos como si nada. Bucky estaba impresionado como el tiempo corría y corría y él no recibía una respuesta de Tony. El hombre simplemente rechazó su rama de olivo con su silencio.

Es imposible que se haya olvidado, a veces se encontraban accidentalmente en los pasillos de la torre, en el elevador, era algo esporádico, Tony era ese cometa cruzando frente a sus ojos solo para desaparecer en el instante siguiente.

Nat le confesó que el genio había asistido a dos películas de los viernes, justo los dos días que a Bucky se le había ocurrido salir por una cerveza y perder el tiempo con alguna damisela que le sonriese bonito. Maldita sea.

"¿Buck?" lo llamó Steve entrando a la cocina común de la torre. "¿Vienes o vas?"

El rubio entró a su campo de visión por el rabillo del ojo. Steve lucía casi listo para iniciar su rutina diaria a las cinco de la mañana.

Pantaloncillos deportivos negros. Camisa blanca. Zapatillas para correr. Lo vio dejar el ipod y sus audífonos sobre la isla de la cocina mientras buscaba una botella con agua del frigorífico.

"Acabo de regresar" confesó desganado.

Hace media hora en realidad, pero llevaba perdido en sus pensamientos desde ese entonces.

Empezó a quitarse la chaqueta negra, quedándose solo con su camisa henley azul que cubría hasta sus muñecas.

Steve bebió medio botellín con agua antes de mirarlo con asombro y una sonrisa forzada en su rostro.

A su amigo no le gustaba que él se haya lanzado a tener citas tan rápido, y mucho menos a encuentros sexuales donde solo intercambiaba sexo.

El punto era que, Bucky no sabía cómo carajos Steve lidiaba tan bien con el jodido nivel hormonal de un súper soldado. Él no podía.

Bucky tenía esta necesidad de sentir otra piel contra la suya, labios en su cuello, uñas en su espalda, piernas abrazando sus caderas. Esto no era cuestión de jugar con su mano todas las noches, no era suficiente.

"Vaya, primera noche que no la pasas en la torre..." celebró Steve, pero no sonaba muy feliz. "Es bueno que seas así de independiente, Buck. ¿Quieres contarme al respecto?"

La oferta no sonó tentadora. James no entendía cómo eso era posible. En sus viejos años, él no se cansaba de detallarle a Steve pre-súper soldado los placeres de encontrar otro par de labios para besar.

Y aunque así había sido hace unos meses, la emoción se acabó tan rápido que Bucky ni siquiera lo vio venir. ¿Qué estaba mal con él?

¿Acaso su edad estaba influyendo? Era un hombre que casi rebasaba los cien años en un cuerpo de alguien empezando los treintas. No tenía sentido.

"Bucky, ¿qué te sucede?" demandó Steve reconociendo su desmotivación en un segundo observándolo. "¿Por qué ya no alardeas de tus conquistas como al principio? Creo que solo te escuché hablar de la primera chica y luego... lo mantuviste a bajo relieve..."

"No lo sé, Stevie. Quizás ya me aburrí. No creí que yo diría eso."

Bucky bufó cansado, pasó una mano por su cabello oscuro halando sus mechones algo largos antes de volver sus ojos grises al rostro del rubio. Estaba deprimido y no lo sabía aún. Él no sabía darle un nombre correcto a esa sensación en su pecho.

"Ni yo creí que dirías eso, amigo..." jadeó Steve perplejo. "Te haré algo de desayunar, ¿quieres explicarme lo que pasa por tu cabeza?"

"Lo haría si pudiera. Pero ni yo lo entiendo, Stevie. Es que no siento que quiera una dama para mí..." admitió empecinado consigo mismo.

WINTER'S FALLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora