— Solo quiero hacerlo bien, ¿podemos comenzar desde cero?
— Se acabó, JungKook.
¿Se acabó? Las palabras flotaban en el aire, gélidas y definitivas. Verla frente a mí, como todos los días, pero con la barrera invisible de una relación que se desmoronaba, hacía que mi corazón se contrajera con violencia. ¿Qué hice mal? No lograba procesarlo. Lo di todo por ser el mejor, por verla sonreír, por construir un "nosotros" inquebrantable. ¿Acaso nada de eso tuvo valor? Necesitaba una respuesta, una explicación lógica a este vacío repentino. ¿Dónde estuvo mi error? El silencio de su rechazo era la pregunta que me quemaba por dentro.
— ¿Vas a seguir mirándola así? — La voz de TaeHyung, mi mejor amigo, me obligó a apartar la vista de mi exnovia. — Se acabó, JungKook. Te lo dejó muy claro. Incluso cuando intentaste acercarte, ella se negó. Pienso que deberías empezar a olvidarla.
— No puedo — respondí con un hilo de voz.
Retomé el paso hacia el laboratorio de química, pero no pude evitar lanzar una última mirada hacia SeungJi antes de cruzar el umbral. Ella ya no miraba atrás.
— Solo vas a hacerte más daño con esa actitud — sentenció Tae.
Lo vi rodar los ojos con un semblante de fastidio. ¿Por qué se molestaba conmigo? No era una elección; no podía simplemente arrancarla de mi mente y de mi corazón como quien pasa la página de un libro aburrido. No estaba atrapado en un capricho pasajero de los que todos hablan; mi mente me gritaba que la soltara, pero mi corazón se negaba a obedecer. O quizás, peor aún, ambos estaban de acuerdo en que perderla era perderlo todo.
— Debo haber cometido un error — insistí una vez que nos acomodamos en el laboratorio. El aula estaba casi llena, el murmullo de los demás estudiantes contrastaba con mi tormento interno. — Todo era perfecto, al menos para mí. No entiendo qué pudo haber cambiado de la noche a la mañana.
— Que dejó de quererte, ¿tan difícil es de entender? — soltó él, provocando que yo frunciera el ceño con amargura.
Sus palabras fueron una puñalada directa. No, esa no podía ser la verdad. SeungJi me ama; estuvo enamorada de mí durante tres años, fue ella quien luchó por mi atención hasta que me entregué por completo. No podíamos terminar así, sin más.
— No es eso. No puede ser eso.
— Sí, claro. Estás en la etapa de negación — dijo él, levantándose con brusquedad. — Avísame cuando llegues a la etapa depresiva, porque ahora mismo me estás contagiando tu aura gris.
Se fue a sentar a otro lugar, dejándome solo con mis pensamientos.
— ¿En serio? — alcé una ceja, incrédulo. TaeHyung siempre pecaba de dramático.
— Sí, en serio — respondió desde lejos.
Iba a replicar, pero la profesora de química entró en ese momento, imponiendo un silencio que solo sirvió para amplificar mis dudas. Inútil decir que no presté atención a una sola palabra de la clase. Mi mente era un bucle infinito que repetía la conversación de Tae. Al terminar, salí disparado hacia la cafetería; sabía que ella estaría allí. Estaba convencido de que, si lograba hablar con ella, todo volvería a la normalidad.
— ¡JungKook!
Sintiendo un peso conocido en mi brazo, giré la cabeza. Era SoRa, que me sonreía con esa calidez habitual.
— Escuché lo de SeungJi Unnie... de verdad lo lamento mucho.
Suspiré, deteniéndome un segundo. Todos me daban el pésame como si estuviéramos asistiendo a un funeral, como si este fuera el cierre definitivo.
— Vamos a estar juntos de nuevo, SoRa. Solo estamos pasando por un mal momento.
Me deshice suavemente de su agarre y me despedí con un gesto rápido al ver a la persona que realmente buscaba. Caminé con determinación hacia la castaña que almorzaba a unos metros.
— Hey, necesito hablar contigo — pedí, tratando de sonar firme.
Ella soltó un suspiro cansado y finalmente me miró. Eran los mismos ojos de siempre, el mismo brillo que me había cautivado años atrás. No veía odio, pero tampoco la calidez que solía pertenecerme.
— Ahora no puedo, JungKook. Estoy ocupada.
— Solo será un momento, te lo prometo.
— No tengo ni un momento.
— ¿A qué te refieres? Estás libre ahora, no tienes nada que hacer — repliqué, sintiendo la desesperación subir por mi garganta.
— No entendiste — me cortó con una frialdad que me dejó helado —. No tengo ni un momento para ti.
Sentí cómo mi corazón se fragmentaba por segunda vez, cortesía de la misma persona. Mis ojos picaron, amenazando con traicionarme frente a todos. Apreté los labios, forzándome a sostenerle la mirada.
— ¿Por qué estás haciendo esto? — mi voz se quebró, revelando mi derrota.
— ¿Vas a seguir con esto? — Ella negó con la cabeza, impasible —. Pensé que deshacerme de ti sería más fácil. Pensé que eras un chico orgulloso, JungKook.
Lo era. O al menos, lo había sido siempre. Nunca imaginé que llegaría a suplicar, nunca nadie me había dejado; siempre había sido yo quien dictaba el final de las historias. Pero supongo que siempre hay una primera vez para romperse, y este era mi brutal comienzo.
— Oh, vamos...
TaeHyung entró en mi habitación y me encontró en el balcón, rodeado de botellas vacías y la mirada perdida en el horizonte. Protestó, visiblemente molesto por el escenario.
— No puedo creer que te estés destruyendo así por SeungJi.
— No lo entiendes... nadie parece entenderlo — le di un último sorbo a la botella antes de dejarla caer al suelo con un eco seco —. No es fácil. Yo la amo. Todo estaba bien... ¿por qué todo se terminó de repente?
Las lágrimas que había estado reteniendo finalmente escaparon, trazando surcos calientes en mis mejillas.
— JungKook... — lo escuché suspirar, su tono suavizándose mientras se sentaba a mi lado en el suelo —. Tienes razón, no sé exactamente cómo te sientes. Pero odio verte así. Reacciona, eres Jeon JungKook.
— Jeon JungKook... — repetí mi nombre como si fuera el de un extraño —. Debí haber sido el mejor para ella. ¿Por qué no fue suficiente?
ESTÁS LEYENDO
Remedy; jjk
Fanfiction"Por favor, dame un remedio" "Un remedio que haga latir mi corazón de nuevo" Por favor, sálvame. Dame otra oportunidad. Portada: @sabjimin
