09

1.5K 154 16
                                        

Me quedé en shock. Su pregunta quedó suspendida en el aire y el comedor se sumergió en un silencio absoluto por unos segundos, hasta que TaeHyung decidió intervenir para rescatarme de mi estupor. SoRa era, sin duda, una chica desconcertantemente directa; o quizás solo lo había dicho en broma y era yo quien estaba ahí, con el corazón martilleando contra las costillas de forma irracional.

​—Está buenísimo —comentó el castaño, rompiendo la tensión.

​Sonreí de medio lado, todavía un poco aturdido. Me giré hacia la encimera para buscar agua antes de sentarme finalmente a comer, intentando recuperar la compostura.

​—¿Qué plan tenemos para nuestro primer día? —preguntó SoRa, captando mi atención.

​—Tenía pensado alquilar un bote para ir a pescar —contesté, tratando de sonar casual—. No me apetece ir solo, ¿te gustaría acompañarme?

​—¡Claro! En cuanto terminemos de almorzar iré a cambiarme.

​La vi sonreír con una felicidad genuina y luego desvié la mirada hacia mi amigo, quien me observaba con las cejas alzadas en un gesto de "te lo dije". Me mordí el labio, ignorando su mirada burlona, y terminé mi plato rápidamente.

​—TaeHyung, te toca fregar —sentencié antes de levantarme y subir a mi habitación para preparar todo el equipo de pesca.

​Poco después, salimos de la casa y caminamos un buen tramo por la orilla, sintiendo la arena tibia bajo los pies mientras buscábamos el puesto de alquiler. Una vez allí, firmé los papeles correspondientes y nos ayudaron a botar la pequeña embarcación al agua. Subimos con cuidado, asegurándonos de llevar los salvavidas puestos por precaución.

​—¿Crees que haya tiburones por aquí? —preguntó SoRa con un matiz de temor en la voz, justo cuando nos alejamos lo suficiente de la costa.

​—Mmm... no lo creo —respondí mientras me concentraba en colocar la carnada en el anzuelo—. Aunque he oído que por esta zona ha habido avistamientos. Dicen que a un pescador le arrancaron el brazo el verano pasado.

​—¡Oppa! —se quejó ella, soltando un pequeño lloriqueo de espanto.

​No pude evitar soltar una carcajada ante su reacción.

​—Solo estoy bromeando, boba. No hay tiburones aquí.

​Suspiró aliviada, relajando los hombros, y comenzó a observar con atención cada uno de mis movimientos con la caña.

​—Voy a poner un poco de música.

​Asentí y ella sacó su móvil. Los primeros acordes de Heather de Conan Gray empezaron a flotar sobre el sonido del oleaje. Comencé a tararear la melodía mientras lanzaba el sedal al agua con un movimiento fluido.

​—Pesca nuestra cena —rio ella, uniéndose a mi tarareo.

​Solté un suspiro de absoluta tranquilidad mientras la observaba de reojo. Era increíble cómo el panorama cambiaba cuando te atrevías a tomar las decisiones correctas. Esa misma mañana me sentía asfixiado y nervioso a su lado, pero ahora su presencia me resultaba genuinamente agradable. Me di cuenta de que no tenía nada de malo permitirme esta oportunidad, tanto para ella como para mí.

​Sé que no será un camino sencillo; volver a amar sin miedo después de una herida no se logra de la noche a la mañana. Pero quiero seguir adelante. Quiero ser feliz.

​Y esta vez, no me rendiré.

Remedy; jjkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora