— ¡JungKook Oppa!
Una sonrisa involuntaria tiró de las comisuras de mis labios al escuchar esa voz, pero me obligué a girarme con una expresión fingidamente severa.
— Sabes que no me gusta que me digas así. No soy tu oppa — le solté, retomando mi camino para dejarla atrás.
Sin embargo, antes de dar tres pasos, sentí cómo se enganchaba con confianza a mi brazo.
— Te voy a decir oppa porque me encanta cómo suena junto a tu nombre — insistió con una chispa de travesura —. JungKook Oppa.
Lo repitió y, para mi sorpresa, ya no sonaba tan mal ahora que lo escuchaba de sus labios. Sacudí la cabeza riendo levemente, pero mi risa murió en el instante en que ella se tensó. Se detuvo en seco y sus ojos siguieron la dirección de los míos. Tragué saliva, intentando desesperadamente contener el torrente de emociones que me golpeó el pecho; fue imposible evitar que mis ojos se cristalizaran. Allí estaba ella, SeungJi, tan preciosa como siempre, grabada en mi memoria.
— Necesito hablar contigo — dijo ella, sosteniéndome la mirada con una seriedad que no admitía réplicas. Se dio la vuelta, esperando que la siguiera.
— No tienes que ir... — susurró SoRa a mi lado, su voz cargada de una preocupación genuina. La miré con dulzura.
— Está bien, iré. No te preocupes — le respondí, acariciando con suavidad su cabello oscuro —. Creo que si hablamos ahora, finalmente sentiré que todo ha terminado de verdad.
SoRa me soltó lentamente, permitiéndome ir tras los pasos de SeungJi. No tenía idea de qué quería decirme, pero yo sí sabía qué palabras pronunciaría y cómo sería mi despedida definitiva.
Caminamos hasta la parte trasera de la escuela, cerca del área de educación física. Al ser tan temprano, el lugar estaba desierto; no había profesores gritando ni alumnos corriendo. El silencio era absoluto, roto solo por nuestra respiración.
— JungKook... — pronunció mi nombre y pude notar el peso que le suponía hacerlo —. Yo... lo siento mucho. No quería hacerte daño, por eso no te lo dije antes. La verdadera razón por la que te dejé es porque me gusta otra persona.
La observé en silencio mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas. Me pregunté qué significaba ese llanto. Quizás le dolía herirme porque aún guardaba algún afecto por mí, o quizás era simplemente esa culpa punzante que se siente al abandonar a alguien que sabemos que nos ama con devoción.
— No lo sientas — hablé finalmente.
Ella me miró con una mezcla de asombro e impresión; mi voz había salido extrañamente tranquila, despojada de la amargura de los días anteriores.
— Está bien, lo entiendo. A veces el amor no es para siempre. A veces, aquello que juramos amar por toda la vida termina siendo más efímero que un romance pasajero.
Me acerqué a ella y la envolví en un abrazo, uno de esos que no piden nada a cambio. La estreché contra mi pecho por última vez y, al separarnos, le dediqué una sonrisa sincera.
— Gracias por haberme regalado días tan hermosos. Gracias por enseñarme lo que significa amar y ser amado. Me mostraste cuán profundo puede ser el dolor por un amor perdido, y te lo agradezco inmensamente. Porque ahora sé que, a pesar de este vacío, quiero seguir amando. El pasado será solo un recuerdo, triste pero bonito.
Me despedí de ella con la paz de quien ya no tiene nada que reclamar, y ella hizo lo mismo. Al dar la vuelta, sentí un alivio inmenso expandirse en mi pecho. Me permití llorar una vez más por ella mientras caminaba hacia mi futuro. Solo una vez más. Porque si mañana mis ojos vuelven a humedecerse, quiero que sea por un nuevo amor.
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Remedy; jjk
Fanfiction"Por favor, dame un remedio" "Un remedio que haga latir mi corazón de nuevo" Por favor, sálvame. Dame otra oportunidad. Portada: @sabjimin
