Las lágrimas brotaban sin tregua, nublando mi vista y empapando mi rastro de dignidad. Me resultaba físicamente imposible detener el llanto o pedirle a mi corazón que recuperara la calma.
¿Cómo se supone que debía lograrlo? Acababa de escuchar el veredicto final de sus labios; esos mismos labios que una vez me juraron amor eterno y lealtad absoluta. Los mismos que solían buscar los míos con pasión, ahora huían de mi presencia y articulaban las palabras más crueles que jamás hubiera escuchado.
No la reconocía. No podía ser ella. No podía ser la misma SeungJi que se aferraba a mí en mitad de la noche, confesándome entre susurros que su mayor miedo era que algún día yo me marchara lejos. Esa no era mi chica; era una extraña con su rostro, y odiaba la frialdad con la que me miraba.
(...)
Llegar a la escuela al día siguiente solo sirvió para reabrir la herida. Al verla a lo lejos, el impulso de correr hacia ella me dominó; quería suplicarle que me dijera que todo era una broma de mal gusto, que aún me amaba y que aquellas palabras venenosas habían sido solo una mentira para probarme.
Y lo habría hecho. Mis pies avanzaron con determinación ciega hacia ella, pero una mano firme interceptó mi camino.
— ¿Qué haces? — SoRa me sostuvo la mirada con una expresión que supe descifrar de inmediato.
Era una advertencia silenciosa: ¿Qué haces persiguiendo a alguien que dejó claro que no te quiere cerca?
— Solo necesito intentarlo una vez más... solo una vez — supliqué, mientras mis ojos volvían a inundarse y sentía cómo mi corazón terminaba de quebrarse en mil pedazos.
Ella negó con la cabeza, llena de lástima, y me tomó de la mano para arrastrarme lejos de allí. De no haberlo hecho, mi mundo se habría desmoronado por completo; si SoRa no me hubiera sacado de ese pasillo, mis ojos habrían presenciado el beso que mi amada recibía de otro hombre. Pero ese día, gracias a ella, mi corazón se permitió el lujo de seguir creyendo en la esperanza.
— ¿Qué tienes pensado hacer ahora? — TaeHyung caminaba a mi lado, lanzando preguntas cada tres segundos con un tono de preocupación evidente.
No respondí. Me detuve frente a la cabina de radio y llamé a la puerta. El profesor de literatura estaba allí, lo cual fue un alivio; sería más sencillo pedirle el favor a él.
— Profesor Kim, necesito que me permita usar el micrófono. Hay algo importante que debo decirle a alguien...
Él me observó alzando una ceja, evaluando mi estado. Tras advertirme que debía ser breve y evitar cualquier contenido ofensivo, me cedió el asiento frente al pequeño micrófono. Suspiré profundamente, cerrando los ojos para buscar la melodía en mi celular.
— JungKook... — mi mejor amigo puso una mano en mi hombro, intentando detenerme en el último segundo.
Sabía lo que estaba pensando: que solo me estaba hundiendo más, que este era el momento de rendirme y salvar lo poco que quedaba de mi orgullo. Pero yo no estaba listo para soltarla. No todavía.
— Estoy bien... — murmuré, aunque mi voz temblaba.
Él retiró la mano, asintiendo en silencio, y se quedó a mi lado como un pilar. Encendí el altavoz, tomé aire una última vez y dejé que la música llenara el vacío antes de empezar a cantar:
— "Who are you? 'Cause you're not the girl I fell in love with, baby. Who are you? 'Cause something has changed, you're not the same. I hate it... Ohh! I'm sick of waiting for love, love..."
Mientras las notas salían de mi garganta, las lágrimas corrían libres por mi rostro. En mi desesperación, esperaba que ella también estuviera llorando en algún rincón de la escuela. Porque si no era así, si mi voz no lograba conmoverla... entonces, definitivamente, todo se había acabado para siempre.
— "Ohh, I know that you're not the one, one..."
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Remedy; jjk
Fanfiction"Por favor, dame un remedio" "Un remedio que haga latir mi corazón de nuevo" Por favor, sálvame. Dame otra oportunidad. Portada: @sabjimin
