04

1.8K 184 28
                                        

Dicen que si lo intentas con todas tus fuerzas, que si depositas cada fibra de tu ser en lo que deseas, terminas por conseguirlo.

​Yo entregué todo de mí para verla feliz, para ser el guardián de su sonrisa y mantenerla a mi lado contra viento y marea. Pero no funcionó. Quizás mi todo no fue suficiente, o quizás simplemente no era lo que ella necesitaba. Desearía con el alma que esto no fuera más que una pesadilla, despertar de nuevo a su lado y tener la oportunidad de reescribir nuestra historia. Sin embargo, la realidad me golpea con una claridad devastadora: se ha acabado y no hay vuelta atrás. Su corazón ya no late por mí, aunque el mío siga corriendo desesperado tras el rastro de su amor.

​Supongo que, finalmente, me toca lidiar con este mundo real.

​Me sequé las lágrimas con un gesto brusco y me di la vuelta para marcharme lejos; lejos de aquel lugar donde mis ojos presenciaron lo que terminó por destruirme. Ver a mi amada en brazos de otro, ser testigo de cómo sus dulces labios se entregaban a unos que no eran los míos... fue como sentir el alma estallar en mil pedazos.

​Lo peor de esta derrota no es caer agotado tras la batalla; lo verdaderamente doloroso es tener que frenar tus propios pasos al comprender que, hagas lo que hagas y corras lo que corras, nunca llegarás al lugar donde tu corazón anhela estar. Ese día ha llegado para mí. Porque no importa cuánto amor guarde mi pecho para ella: SeungJi nunca será capaz de verlo, pues sus ojos han decidido dejar de mirarme. Sus ojos ahora aman a alguien más.

​— JungKook... — la voz de TaeHyung me alcanzó mientras caminaba a ciegas hacia la salida de la escuela.

​Él intentó detenerme, consciente de que cada paso que daba era como hundir una daga más profundo en mi propio corazón. Pero yo necesitaba intentarlo una última vez, y lo había hecho, a pesar de que la lógica dictaba que ya nada tenía sentido.

​Caminé a su lado hasta que mis fuerzas flaquearon. Me detuve en seco y rompí en un llanto que ya no podía —ni quería— contener. Sentí sus brazos rodearme en un gesto protector y oculté mi rostro en el hombro de mi mejor amigo, dejando que la angustia fluyera.

​— ¿Qué debería hacer ahora? — pregunté en un susurro quebrado, mientras por dentro mi alma gritaba por una respuesta que me sacara de este abismo.

​— Solo llora por hoy, Kook — respondió él con suavidad —. Mañana será un día nuevo y podrás empezar a reconstruirte.

​— Si me detengo ahora... si regreso... ¿todo será más fácil?

​— Olvidar a alguien que amas nunca es fácil — me miró a los ojos con sinceridad —. Pero vas a lograrlo. No hoy, ni mañana, pero algún día volverás a enamorarte.

​Asentí en silencio y volví a secar el rastro de mis lágrimas. El dolor seguía ahí, latente y agudo; no creía poder superarlo pronto, ni que el camino fuera sencillo. Sin embargo, seguiría avanzando hacia ese nuevo día, persiguiendo un mañana donde la felicidad no fuera solo un recuerdo.

​Solo necesitaba un remedio. Un remedio que, con el tiempo, enseñara a mi corazón a latir de nuevo por alguien más.

Remedy; jjkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora