Capítulo 3

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Les diré algo que les puede parecer una locura, pero antes de yo conocer al chico que me haría recuperar la fe en el amor, soñé con él, sí, soñé con él. En mi sueño tenía unos ojos color café muy hermosos, que al instante me cautivaron. Pensarán unos ojos de color café los tiene cualquiera, ¿Qué podrían tener estos de especiales?   Yo sé los diré. Era la forma en la que me miraban, su mirada era cálida, transmitía algo que en ese momento no pude descifrar y su sonrisa, ¡Dios mío! No había palabras para describirla, pero si el mundo todavía buscaba la octava maravilla, yo la había encontrado. Me atrevía a decir que era la sonrisa más hermosa que había visto en mis cortos dieciséis años de vida. Y luego de lo que pasó unos días después de tener ese sueño, me volví fiel creyente de que los sueños sí tienen algo que decirnos.

Para no olvidarte. ©✔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora