Flashback
Era lunes, odiaba los lunes, ¿por qué? No tengo idea, solo no me gustaban, estaba con Lucas en la estación del metro esperando el tren que nos llevaría al Instituto, había dormido en su casa porque la noche anterior era noche de películas, una costumbre que teníamos cada domingo.
No era la primera vez que me quedaba a dormir en su casa, sus abuelos habían hablado con mis padres para que me dieran permiso de quedarme a dormir, mis padres al ver a Lucy y Alan tan serios y responsables, me dieron permiso, dormíamos en habitaciones separadas.
Aunque Lucas siempre encontraba una excusa para ir a mi habitación a hablar conmigo, a veces se quedaba y se iba antes de que saliera el sol, porque si Lucy o Alan nos encontraban durmiendo juntos ardería Troya y todos sus alrededores.
El tren no llegaba y me estaba poniendo de mal humor, no me gustaba llegar tarde.
—Oye, cálmate, igual no llegaremos a tiempo — aseguró Lucas, tomó mi mano y la entrelazo con la suya, desde lo del almacén hacia muy seguido cosas así, miró nuestras manos unidas unos segundo más antes de decirme —¿Sabes? Te tengo una sorpresa, espérame aquí, no te vayas a mover, Nhoa ¿okey? —soltó mi mano y se levantó de los asientos donde esperábamos el tren, no me dio tiempo de detenerlo.
A los 10 minutos volvió con uno de sus compañeros de clases, los había visto unas cuantas veces juntos, el chico es alto y por su tono de piel parecía que había ido a la playa recientemente, traía una guitarra consigo, yo no entendía nada ¿pensaba cantar por dinero en el metro? No juzgaba, pero Lucas no necesita cantar por dinero.
—Tenía esto planeado desde hace tiempo. Nhoa, tú sabes que no sé muy bien hablar español, pero estuve tomando clases varios meses para esto —No entiendo nada, un grupo de personas curiosas está alrededor de nosotros para ver qué pasa, tienen la misma cara de confusión que yo.
Cuando el compañero de Lucas empieza a tocar, reconozco los acordes de inmediato, me tapó la boca con la manos para no gritar de emoción cuando Lucas comienza a cantar.
Tú me sabes desnudar sin quitarme la ropa
Tú haces dudar al que acierta y al que se equivoca
Eres la chica perfecta, ¿Qué más te puedo decir?
Eres la chica perfecta para mí, para mí —La chica perfecta, de Melendi.
Lucas estaba cantando una de las canciones más hermosas que he escuchado y no lo hacía nada mal.
Lucas sigue cantando y yo ya estaba al borde de las lágrimas.
Tuvo que haber tomado varias clases de español para poder cantar así de bien, primero lo del graffiti y ahora esto.
¿A caso algún día este chico iba a dejar de sorprenderme?
En la parte final de la canción, Lucas se acerca hasta donde estoy sentada y me toma de la mano para que me levante, comienza a bailar algo así como un vals y riendo un poco le sigo la corriente.
Eres la chica perfecta para mí, hoy y siempre
Culpable o inocente, mi religión, tu vientre
Eres la chica perfecta, oh no, yeah
Tú eres la chica perfecta, oh no, yeah —Lucas termina de cantar en un susurro, ya no puedo contener más las lágrimas y empiezan a descender libremente por mis mejillas, lo rodeo con mis brazos, abrazándolo muy fuerte, mi corazón latiendo muy rápido.
Lo miro a los ojos y por un momento solo somos él y yo, el mundo a nuestro alrededor deja de existir, nadie nunca había hecho algo tan precioso por mí, díganme ¿Cómo no iba a enamorarme de este chico?
Las personas a nuestro alrededor aplauden, sacándonos de nuestra burbuja, aunque probablemente no hayan entendido la canción, por mi reacción deben pensar que es algo hermoso, y están en lo cierto.
Lucas empieza a hacer reverencias y dar las gracias como si acabara de tocar La Quinta Sinfonía de Beethoven frente a millones de personas. Me rio un poco viendo como le pregunta a las personas si quieren un autógrafo.
Cuando regresa a donde estoy, toma mi rostro con ambas manos y con sus pulgares limpia los restos de lagrimas que quedan en mis mejillas, cuando termina, deja un casto beso sobre mi nariz y otro en mis labios, antes de preguntar —Nhoa, ¿quieres ser mi novia?
—Pensé que nunca ibas a preguntármelo —Lucas suelta un carcajada y me besa. No lo había vuelto a hacer desde la sorpresa en el almacén y se siente increíble saber que ahora voy a a poder hacerlo cuando se me antoje.
Me rio sobre sus labios cuando me doy cuenta que todas las personas a nuestro alrededor gritan y aplauden más fuerte que antes, incluso uno que otro estaba grabando.
Lucas me toma de la cintura y levanta su puño al aire, justo como hacen los boxeadores en señal de victoria— ¡Dijo que si, amigos!
Yo no paro de sonreír, este, sin duda alguna, ha sido el momento más feliz de mi vida.
Fin del Flashback
¿Han escuchado la frase Después de la tormenta viene la calma? En nuestro caso fue a la inversa, primero fue la calma y después, después vino un tsunami.
Nota de autora:
Buenas, buenas damas y caballeros, espero les haya gustado el capitulo, no olviden seguirme en Instagram estoy como @nievesnherrera para que estén pendientes de cuando subo capitulo, quiero hacer algunas dinámicas y mientras más seamos allí, serán más entretenidas.
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Para no olvidarte. ©✔
ContoAinhoa Williams escribe con el único objetivo de no olvidar a una persona muy importante de su pasado ¿Podrá lograrlo? ............................................................................................... Obra registrada en Safe Creative...
