No pasó nada más después que Samantha interrumpiera el final de la actuación. Me quedé con las ganas y un mes después seguía con las ganas. Pero como le iba a decir yo a mí ex que ahora era mi amiga y tan solo mi amiga que necesitaba volver a besarla? Con todas las consecuencias que eso podía traer. Anaju volvía a ser un plato prohibido y eso volvía a complicar las cosas porque yo y las prohibiciones nunca nos hemos llevado bien. Lo que yo no sabía es que mi ex, que ahora era mi amiga también se había quedado en con las ganas.
Durante el mes que siguió a el reencuentro Anaju y yo volvimos a ponernos en contacto. Nos pusimos al día de todo lo que había sucedido en nuestras vidas en el último año, pero nunca nos veíamos en persona, a pesar de vivir los dos en Madrid. Quizás nunca propusimos vernos porque sabíamos que eso iba a volver a complicar la situación. Yo la necesitaba en mi vida, como amigos estábamos bien y no quería forzar lo que debía pasar.
Pero hubo un día en que nos volvimos a ver. Fue en un concierto benéfico para la investigación del cáncer de mama a finales de septiembre en el Wanda Metropolitano. Fue ella la que se acercó a mí. Estábamos entre bambalinas, nosotros ya habíamos actuado y tan sólo disfrutábamos del espectáculo del resto de artistas.
- Huguito, cuanto tiempo!! - reconocí esa voz al momento. Era Anaju, cuando llegó a mi espalda puso una mano en mi hombro para que me diese la vuelta. Y así hice, me di la vuelta para ver al amor de mi vida, que ahora solo era mi amiga.
- Si, cuanto tiempo!! - dije mientras la estrechaba hacia mí para abrazarla.
- Voy a ir al grano, que pasó en el reencuentro? Por qué no me dirigiste la palabra durante los últimos dos días? Por qué, en cambio, al minuto de despedirnos ya estabas siguiéndome otra vez en todas mis redes sociales? - Si, eso es lo que hice. Después que Sam interrumpiese el final de Señorita no supe reaccionar. Me escabullí rápidamente y evité estar a solas con ella los dos días restantes.
- Pues por qué después de lo que sucedió con Señorita no sabía muy bien que hacer.
- Tú nunca sabes muy bien que hacer.
- No la verdad es que no. Pero tú tampoco hiciste nada por acercarte, no me dijiste nada durante el fin de semana. - El ambiente estaba cambiando. Ya no se respiraba la ternura que había habido en nuestro saludo. Ahora había tensión y no sexual.
- Sabes qué Hugo? Qué me quede con las ganas de besarte, pero vi que te alejaste de mí y ya no sé que hacer Hugo...
- Shhh - susurré, mientras me acercaba a ella. - Shhh - volví a susurrar, esta vez en su oreja - no quiero verte mal. Lo nuestro nunca ha sido la comunicación, pero tienes que saber una cosa, yo también me quede con ganas de besarte y si te evité fue precisamente por eso. Y si te seguí en Instagram fue porqué te necesito en mi vida, pero no sé como me debo comportar a tu lado.
- Como quieras Hugo, como quieras, así es como debes comportarte cuando estés conmigo. Si quieres besarme me besas, porque te aseguro que mi labios nunca se negaran a un beso tuyo.
- Como quiera? - pregunté alzando las cejas - Como quiera? Pues dame la mano y sígueme. Confía en mí.
Corrimos hasta el pequeño camerino que me habían asignado. Entramos dentro y eché el pestillo a la puerta. La planté en medio de la pequeña habitación y entonces hice lo que quería, lo que deseaba desde ese viernes. Hice lo que debería haber hecho justo al acabar nuestro acting, que nunca fue un acting. La besé. Nuestros labios querían más y poco a poco se abrieron dejando paso a nuestras lenguas que empezaron sus juegos del hambre particulares.
Los besos en los labios se quedaron cortos y empecé a recorrer su cuello. Ella me tiraba del pelo mientras me pedía más. Empecé a dejar pequeños mordiscos en el cuello. Me daba igual si luego dejaban marca. Me daba igual si luego la gente se preguntaba que había pasado en ese camerino. Ella saltó y se agarró a mi cintura con sus piernas. Mis labios volvieron a sus labios y mis manos bajaron a sus nalgas mientras la llevaba hasta la pared. Seguimos besándonos en esa posición sólo nos separábamos para tomar aire.
Los pies de Anaju volvieron al suelo y fue ella quién tomó el control en ese instante y no me iba a quejar. Me empujo hasta el sofá que adornaba el lugar. Llevó sus manos a mi prominente erección mientras sus labios seguían devorando los míos. Sus manos fueron subiendo mientras desabrochaban los botones de mi camisa y sus labios fueron bajando repasando todos mis tatuajes.
Acabamos exhaustos. Si no fuese por el volumen de los altavoces, todos los individuos que se encontraban ese día en el estadio se hubiesen enterado de lo que había sucedido en ese camerino. Cualquiera podría decir que ese día marcó el inicio de nuestra segunda parte, pero no fue así. Después de ese polvo, la amistad que había nacido en la sierra de Madrid un mes antes murió, el poco contacto que existía entre nosotros desapareció. Era obvio que no podíamos ser sólo amigos, pero ninguno de los dos estaba listo para empezar la segunda parte. Nunca hubo una segunda parte pero si hubieron más polvos, aunque esto es otro capítulo.
Ahora ya estaba listo para empezar nuestra segunda y última parte. Lo estaba desde hacía mucho tiempo, pero mis planes se truncaron una tarde de otoño de 2027. Quizás esperé demasiado para empezar de nuevo y ella encontró en Alfred lo que yo no era capaz de darle. Esa tarde me retiré del juego y me convertí en su amigo, esperando a que algún día ella fuese quién volviese. Pero ese día no llegó y ahora era yo quién en el minuto 90 de partido había decidido volver a jugar.
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Soy yo
FanfictionDiez años más tarde del fin de OT 2020 Hugo Cobo está parado delante de una iglesia con la intención de interrumpir la boda de la mujer de su vida, de Ana Julieta Calavia. ¿Pero cómo ha llegado a este punto?
