Candy despertó con una gran sonrisa al recordar que su quinto y primer domingo se había rescatado tras la llegada del señor Britter. Luego charlar por un buen tiempo y que ella le dijera, que muchas veces reprimía las ganas de gritar la frustración que sentía dentro de las murallas de aquella prisión en la que se había convertido el Real Colegio San Pablo, el señor Britter la llevó al hipódromo de Londres en donde para su sorpresa se encontró con la novedad que un caballo del rancho de Tom participaría en aquella carrera, pero esa no fue la única sorpresa que se llevó. De la nada, Terry había aparecido en su campo visual, vestido con un impecable traje blanco y con su típica sonrisa burlona.
—Arggg! —Como pude hacer esa apuesta con ese tonto —se reprendió dándose golpes en su cabeza.
Salió de la cama y se encaminó a la mesa donde había colocado cuidadosamente el frasco con los doce narcisos que Terry le había obsequiado la tarde anterior.
—¿Como puede ser tran impredecible? —Primero burlón, luego sonriente, luego tan centrado en la historia de los narcisos, para pronto molestarse cuando le mencioné a Anthony y por último en el hipódromo, burlón nuevamente. Realmente sus cambios de humor me desconciertan. Se decía a si misma la rubia mientras peinaba sus cabellos frente al espejo.
Cuando estuvo lista, salió con destino a sus clases como era costumbre, en el camino se encontró con Patty y juntas ingresaron al salon de clases. Suspiró pesadamente al ver como Elisa y sus dos amigas asechaban a Annie con preguntas las cuales ella respondía de manera tímida.
Candy deseaba acercarse a Annie, pero recordó su charla con el señor Britter. El hombre le dijo que su esposa le había prohibido a Annie tener contacto con ella, pero durante el viaje de America a Londres, Annie le dijo que estaba cansada de obedecer a su madre con aquel tema. Que era cuestión de tiempo para que Annie, ahora que estaba lejos de la influencia de la señora Britter, se revelaría a sus exigencias.
Y así sucedió a tan solo una semana de su llegada, pero desafortunadamente Elisa junto a sus dos inseparables amigas, escuchó gran parte de lo que hablaron y utilizó aquella información para molestar a Annie.
Los días pasaron y con ellos, Annie y Patty se volvieron mas fuertes e ignoraban todo cuanto Elisa y sus amigas decían para hacerlas sentir mal.
Candy se detuvo en medio del pasillo exterior del Colegio al escuchar que alguien susurraba su nombre, pero no fue la única que lo escuchó.
—¿Te volviste loco? —¿Que crees que haces?
—He pensado en tu insistencia por pagar tu apuesta.
—¡Ah si! —Y donde están tus zapatos para limpiarlos.
—No me refiero a eso.
—Hasta donde recuerdo, esa fue la apuesta que hice y como bien te dije yo pago mis apuestas y estoy dispuesta a comenzar cuando lo desees.
—Me ofende Señorita Pecas, soy un caballero y jamás permitiría que una dama por muy pecosa que sea haga tal cosa.
—Oye, para de llamarme así, mi nombre es Candice White Ardley, ¿lo entiendes? O ¿es que acaso eres tan demente para no hacerlo? —dijo entre dientes.
—Si, si, como digas Señorita Pecas —dijo él ignorando sus palabras y provocando que las mejillas de ella se enrojeciera de rabia —Te espero esa tarde en el lugar de siempre y te diré exactamente como quiero que me pagues —le guiñó un ojo antes de darse media vuelta —No faltes a nuestra cita Señorita Pecas —se rió burlón mientras se alejaba.
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¿Señorita Ardley o Señorita Pecas?
FanfictionLuego de conocer a un joven rebelde cabellos castaños a quien creyó no volvería a ver, Candy se verá en un gran dilema. Tendrá que decidir entre ser Señorita Ardley o Señorita Pecas ¿Que creen que elegirá? Acompáñame en esta aventura y descubramos j...