Terry maldijo su mala suerte. De buena gana hubiese enviado aquel entrometido jardinero a plantar rosas a la luna sin boleto de retorno. ¡Diablos! Aparecerse justo cuando Candy iba a responderle. Eso si que era una vil desgracia. Ahora debía esperar que se presentara otra oportunidad para retomar aquella charla, en ese momento, no era el mejor tiempo de hacerlo. Durante todo el camino de regreso al Colegio, observó a Candy. Su rostro ademas de enfadado lucía preocupado. Si a Elisa se le ocurría acusarlos con la hermana Grey, él asumiría la responsabilidad de todo, no permitiría que Candy saliera perjudicada en nada. Después de todo, había sido él, el orquestador de aquella mentira.
—Hemos llegado —les anunció el cochero.
—Candy —Terry tomó sus manos —No debes preocuparte por lo que dijo la hiena de Elisa. Si en dado caso ella nos acusa con la hermana Grey, yo me haré responsable de todo, diré que tu no estabas enterada de nada. Y era cierto.
—Pero pueden castigarte, enviarte al cuarto de meditación e incluso podrían expulsarte.
—No lo harán —respondió él con una sonrisa alentadora —mi padre es benefactor del Colegio y créeme no les convine perder esa ayuda. Y en dado caso que lo hicieran, mi castigo no será más que estar confinado en mi habitación por unos cuantos día, te lo aseguro.
—Lo dices como si no fuera la primera vez que te metes en líos.
Terry sonrió. Eso era cierto, pero no iba a decírselo. Ya lo habían pillado escapándose del Colegio un par de veces y su castigo no pasaba de dos a tres días encerrado en su habitación los cuales les servían como un tiempo de descanso de todos los idiotas de sus compañeros de clase. Los castigos eran aplicados internamente sin notificarle nada a su padre.
—Confía en mi —Le guiñó un ojo complice.
—De acuerdo —respondió ella con una leve sonrisa.
Luego de ingresar al Colegio, cada uno se dirigió a su habitación.
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Cuando le fue anunciado que aguardaba por él en el despachó, imaginó el asunto a tratar. Tomó una bocanada de aire antes de llamar a la puerta.
—Adelante.
—Buenas tardes, me dijeron que quería hablar conmigo.
—¿William, esas son formas de saludarme?, —reclamó —llegué a Londres hace dos semanas y no te has dignado a venir a verme.
Albert suspiró..
—Buenas tardes Tia Elroy, lamento no haber venido antes. Pero como bien sabe tengo otras ocupaciones que atender además de los asuntos de la la Familia.
—Si claro —Elroy arrugó la nariz —imagino que te refieres al absurdo trabajo que desempeñas en ese sucio lugar al cuidado de esos asquerosos animales. ¡Por Dios! William, si tu padre viviera se moriría de vergüenza de saber lo que haces.
—Dudo mucho que a mi padre le averginzaria saber que hago lo que más amo, los pocos recuerdos que conservo de él son donde enfatizaba que la clave del éxito era ser uno mismo y eso es exactamente lo que he tratado de hacer estos últimos años además de atender los negocios familiares. —Albert achicó los ojos —No creo que ese sea el motivo por el que me ha hecho venir hasta aquí, George me dijo que usted deseaba hablar conmigo.
—Tienes razón — Elroy suspiró —Te mandé llamar para que hablemos sobre tu hija adoptiva.
—¿Que ha hecho Candy ahora, según usted? —preguntó el joven patriarca después de un sonoro suspiro.
—Elisa me ha contado que Anthony se ha metido en muchos problemas y que incluso estuvo castigado.
—¿Y que tiene que ver Candy con la conducta de Anthony?
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¿Señorita Ardley o Señorita Pecas?
FanfictionLuego de conocer a un joven rebelde cabellos castaños a quien creyó no volvería a ver, Candy se verá en un gran dilema. Tendrá que decidir entre ser Señorita Ardley o Señorita Pecas ¿Que creen que elegirá? Acompáñame en esta aventura y descubramos j...