🌊
Y así dio comienzo a todo, un par de simples palabras desataron una tormenta de emociones.
Un ovillo que cayó al suelo y se desparramo creando miles de nudos que desatar.
Pero estaba bien. Ambos podían con ello, mientras estuvieran juntos.
— ¡Gerard! Iré a la tienda de discos esta tarde después del colegio, ¿quieres acompañarme? —
Claro que quería.
Pero era complicado.
— No, iré directo a casa hoy. Gracias de todos modos, tal vez la próxima vez. —
Tenía que mantener distancia. Tenía miedo de colocar aquella caja de cristal en manos de alguien más.
Ese chico tenía oro en las puntas de sus dedos.
Tenía miedo de lo que podría pasar si hacía contacto con su mundo gris.
Se odiaria para el resto de su vida. No podría perdonarse a si mismo, si apagaba la luz detrás de la mirada de Frank Iero.
No podría.Aún así.
Él seguía insistiendo, no parecía querer rendirse. Tirar la cuerda.
Y cada vez caía más y más.
No quería enamorarse de la caída.
Pero lo estaba haciendo.
— ¡Hey, Gerard! Siempre te veo solo en los tiempos libres, ¿Quieres almorzar conmigo hoy? —
Debilidad.
— Está.. Está bien, ¿qué traes? —
— ¿Te gusta la comida vegana? —
No podía evitarlo.
Era tan, brillante.
Tan cálido, tan..
Cautivador.
C.
C.
C.
— ¡Hey, Gerard! Hoy iré a visitar la tienda de música de mi abuelo. ¿Quieres pasarte por allí conmigo? —Miedo.
— Ah, suena bien. ¿Después del colegio? —
— Después del colegio. —
¿Qué estaba pasando?
¿Qué le estaba haciendo?
Se estaba acercando demasiado.Y él lo estaba permitiendo.
Malo. Malo. Peligroso.
Pero tan... irresistible.
— Hum.. He..Hey, Frank.. Uh.. ¿Quieres.. Pasar la tarde en mi casa, hoy..? —
Las palmas de sus manos sudaban.
Su mirada se mantenía baja.
Esto fue estúpido. Se siente tonto.
Se está arrepintiendo.
Pero ya no había vuelta atrás.— ¿...Lo dices enserio? —
Un asentimiento.
Y estaba hecho.
— ¡Claro! Suena divertido. —
El oro es falso, y el amor verdadero duele.
Pero nada dolía cuando estaba con él.
— ¿Tal vez pueda pasar la noche aquí hoy? —
....
— Está..
Está bien. —
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3:33, Ocean Eyes - [Frerard]
Fiksi Penggemar"No es justo, si me das esa maldita mirada oceánica tuya sabes que voy a terminar llorando." En donde los ojos de Gerard son de un bonito color azul marino, apagado y sin brillo, los cuales Frank no puede dejar de observar cada que tiene la oportuni...