Somos una conciencia que conduce una máquina muy fuerte, pero nosotros somo débiles. Tememos a cosas irreales e imposibles, jugamos con nosotros mismos hasta lastimarnos y dañar a los demás.
Tenemos huesos que sostienen todo, músculos, cartílagos, ligamentos y demás para tener un "cuerpo", una estructura a la que le damos demasiada importancia. Tenemos nervios para sentir caricias, golpes, dolor, frío y calor. Sangre y órganos para funcionar; hormonas que nos hacen cambiar y a veces ser impulsivos. Una piel delgada que a pesar de eso protege todo lo anterior, una piel suave y delicada, fácil de lastimar. En realidad somos más que eso, somos emociones, sentimientos, carácter, somos un alma, un ser y un cuerpo.
Nuestras piernas y pies nos hacen posible el caminar, levantarnos y correr cuando querramos huir, físicamente, porque aquí estamos encerrados. Nuestra espalda resiste muchos golpes, pero cuando se fractura puede ser mortal. Es un cuerpo algo versátil a decir verdad.
A veces lo que vemos al estar frente a un espejo importa más de lo que eres, lo que piensas y crees, lo que sabes y te apasiona porque eso te hace tú. No un saco de huesos, pero muchos no lo entienden, o lo hacen pero lo ignoran y me di cuenta que las partes de nuestro cuerpo con más historia son el rostro y las manos.
Esas manos que soportaron tus caídas y que ayudaron a que te levantaras , las que te acercan a los demás, las que cubren tu rostro cuando te sientes apenado, como un escudo. Y esas mismas manospudieron haber sido las manos con las que descubriste a qué te ibas a dedicar o incluso con las que descubriste tu profesión o incluso con las que tomaste la nuca de esa persona y la besaste; las mismas manos con las que presionaste una herida para que dejara de sanhrar o con las que tomaste la mano de alguien por última vez. ¿cómo puede caber tanta historia en tan pequeñas manos?
Pero también ese rostro, el que te hace mil gestos y con el que los demás "te conocen". Esa tiene nariz para respirar y disfrutar del perfume de las flores, tiene cejas, pestañas y demás que tienen un fin pero ahora no es importante. Tiene boca, una que puede hablar, gritar y cartar; es una maravilla... y finalmentelos ojos.
Las ventanas del alma.
Ojos tristes o como medias lunas acompañadas por una sonrisa, ojos que venmuchas cosas, que te hicieron enamorarte de alguien y verla partir, ojos cegados por el corazón, ojos que lloraron por su ausencia y los mismos con los que vemos atardeceres y estrellas; pedacitos de cielo que permanecen en el rostro, que se apagan en noches tristes y se muestran relucientes cuando somos felices. Esos ojos que le dan vida a esa conciencia y alma, los que hicieron que te conociera y los mismos que se apagarán el día de tu muerte...
