Segunda carta.

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Querido Daniel.

Tu voz resonaba en mis oídos, una y otra vez.

Sin embargo, de mi boca no salio ninguna palabra, porque siempre que estabas alrededor olvidaba incluso las palabras más básicas como "hola o buenos días" y todo lo que podía pensar era en desaparecer del mismo espacio donde estabas, por muy tonto que sea así era y lo hacia, cuando veía que venias en la misma dirección que yo, procuraba saltar al otro lado del mundo si eso implicaba no estar cerca de ti, pero aún así As le dijo a todos y a ti incluido que yo solo estaba pegada a ti cual perro faldero, tenia tantas ganas de gritarle que eso no era cierto, pero vi como reíste de su comentario y el como tu amigo parecía estar de acuerdo, que solo apreté mis puños y aplaste todas mis emociones en una caja para que no salieran, cuando ambos notaron que estaba ahí solo pude sonreír como una completa cínica para que el dolor no se notara en mis ojos y ella solo hizo como que en realidad no había dicho nada, por lo cual decidí ignorar su existencia, lo que me llevo a darme cuenta que no habías dormido muy bien, te pregunte que estaba mal, me dijiste que nada pasaba, me has querido ver la cara de tonta de nuevo.

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Querido Daniel, se que no somos los mejores amigos del mundo, por lo tanto apenas sabemos cosas del otro, pero me gustaría que confiaras en mi Daniel. Pero solo soy otra persona en tu larga lista de conocidos.

Querido Daniel, {Sentimientos #1}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora