Trigésima segunda carta.

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Querido Daniel:

"Has sonreído más seguido, sientes ganas de mantenerte vivo; tus amigos te han apoyado más seguido cada cuanto has sentido que estas mal. Has estado paseando mucho por el bosque mientras estoy ahí. Hoy es mi cumpleaños te he invitado a casa has dicho que vendrías, igual son solo unas calles para venir de tu casa a la mía, cuando dieron las seis de la tarde supe que no vendrías, quise llorar pero no lo hice, apreté mis puños y volví a dentro con mi familia, soy una tonta, cada cosa que te digo, cada cosa que hago la desechas como si no significara nada y estoy realmente enojada por eso, no puedes ir por ahí haciéndole creer a la gente que las necesitas en sus vidas pero cuándo ellas quieren que estés ahí no estas. Quisiera decir que lo siento por insultarte de vez en cuando pero sería una completa blasfemia decirlo; sin darte cuenta o a veces creo que si lo notas y lo haces apropósito vas apagándome más y más. Estuve esperándote afuera de mi casa, mientras jugaba con mis mascotas pero tú nunca apareciste y mama me pidió que entrara y que por favor no siguiera esperando por ti.

Actualidad

Lo peor de todo, es que la primera vez que viniste a mi casa fue por Yos. 

Querido Daniel, {Sentimientos #1}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora