duodécima novena carta.

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Querido Daniel.

Ha pasado un mes, he visto a tu mamá, parece un poco cansada; Daniel no espero que me perdones por ser como soy o peor por reclamarte en estas cartas que no planeo darte todo lo que has hecho o todo lo que no he podido decirte.
Pero si supieras cuan difícil, es ver cómo escoges a otra persona, cuándo solo quiero que me mires no me dirías que es sencillo olvidar a alguien. Porque incluso un pequeño poyuelo tiene miedo de saltar cuando emprende el primer vuelo, pero tu y yo, somos como dinamita joder y yo estaría encantada de estar a tu lado de ser impredecible y poder tomar todas mis cosas y quedarme junto a ti en un viaje que solo dos desquiciados harían. Pero en mi hay tanto dolor como hay un gran vacío en los viejos agujeros de mis camisas de la infancia.

Querido Daniel, {Sentimientos #1}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora