Heska no sabía por qué estar tan cerca de ese muchacho le daba la sensación de bajar su muros, relajarse y ser él mismo, después de todo muy en sus adentros era un hombre simple; Barnaba le daba la sensación como del hermanito pequeño que nunca tuvo, su personalidad era como de un niño, sólo daban ganas de protegerlo.
Se permitió invitarle a un lugar fuera de Orange, también porque él ya estaba cansado de estar todo el día en la oficina, pero después de todo fue una buena decisión; pudo ver el trabajo del rubio y además sacarle una que otra información de él, después de todo era su empleado. Notaba como se tensaba Barnaba cuando él lo miraba con esos ojos suyos, también él lo miraba indiscretamente, lo supo aquella noche mientras veía su diseño; era un chico particular, talentoso eso sí, pero Heska sentía una curiosidad por indigar más en él.
Salió de su casa en Klampenborg y le dijo a su chofer que se dirigiera a Islev, en casa de su prometida Leela; comenzó a ver las cosas pasar mientras se relajaba hasta llegar al barrio de Frederiksberg, al oeste de la ciudad. Claramente estaba lejos, su casa quedaba en el norte, así que sería un viaje largo por la ciudad.
Cuando por fin llegó, fue recibido por la rubia y su familia, entró a la gran casa y se sentaron todos en la sala; Leela y él les iban a dar la noticia, luego él se iría a la entrevista para dar la noticia a los medios.
—Seré más que claro —dijo sin rodeos—. Le he pedido matrimonio a Leela.
—¡Y yo acepté! —completó la rubia.
—¡Oh Dios mio! —gritó la madre de Leela—. ¡Felicidades!
—Muy bien, muchacho —el padre de la modelo se dirigió a él.
—Madre, necesito que te encargues de todo —pidió Leela a su madre—. Me quiero casar lo antes posible.
—Tranquila, ¡contrataremos a la mejor organizadora de bodas de toda la ciudad!
—Quiero algo sencillo y de pocas personas —imperó él.
—Claro —añadió el otro hombre.
—Bueno, ya nos tenemos que ir, tenemos una entrevista —se levantó la rubia planchándo su vestido negro son sus manos.
Se marcharon de la casa de los Clausen y se dirigieron hasta una planta televisiva en la ciudad, llegaron y entraron al estudio de grabación; el programa estaba a punto de comenzar a transmitirse y él estaba más que listo.
—No digas nada —le dijo a Leela.
—No trates de controlarme —replicó.
—No puedo dejar cabos sueltos.
El programa comenzó y la invitación de la presentadora a ellos no se hizo esperar, charlaron un poco de sus vidas; cosas que Heska odiaba, sólo quería dar la noticia y largarse de allí.
—Heska me han dicho por allí que me tienes un anunció.
—¡Así es! —respondió a su entrevistadora—. Les tenemos una noticia.
—A ver, no nos dejes con la intriga —le alentó la mujer.
—Vengo a anunciar mi compromiso con Leela Clausen —entrelazó su mano con la de la rubia dejando ver en cámara el costoso anillo.
—¡Vaya, así que se nos viene boda! —soltó la mujer—. ¡Digan la fecha!
—Aún no queremos hacer la boda, mira no queremos apresurarnos, estamos ahora ocupados con nuestros trabajos; en cuanto tengamos tiempo libre comenzaremos los preparativos, no hay apuro.
—¡Dense un beso!
Se acercó a su prometida y le dio un corto beso en los labios, un beso para todos los espectadores; así, terminó la entrevista y salieron camino a Nyhavn.
Por otro lado, Barnaba quien se encontraba trabajando en Orange, ilusionado porque su propuesta había sido aceptada, fue interrumpido por los gritos histéricos de Theo, quien encendió la tv del taller y puso una entrevista, pero no cualquiera. Para su sorpresa era Heska el entrevistado junto a la modelo a la que a él le había tocado vestir para el desfile, no entendía muy bien de que iba eso hasta que sus ojos se abrieron de sorpresa al ver como Heska se acercaba a la rubia y le de daba un beso en los labios.
—¡Se comprometieron! —volvió a gritar Theo.
Barnaba sintió algo hacerse pedazos dentro de él ¿sus ilusiones? Sabía que todo era más que una fantasía con Heska y el tiempo no dudó en hacérselo saber. Sabía que no podía enamorarse de aquel hombre, era estúpido, sólo podía tenerlo en sus sueños, pero en esta vida no.
Igual no pudo evitar sentirse un poco triste con la noticia, después de lo de anoche, de lo que pensó. Intentaría dejar de sentirse mal por su propia estabilidad emocional.
Siguió trabajando en lo que apenas era el comienzo del vestido de Leela Clausen, era una belleza, no pudo evitar envidiarla por atrapar a un hombre como Heska. El tiempo pasó y de pronto escuchó un revuelo afuera, cosa inusual, unos aplausos y silbidos; todos salieron y él se encontró con la nueva pareja entrando, siendo felicitados por todos los que laboraban allí.
No pudo evitar sentirse incómodo y odiar como los demás los ovacionaban, tampoco pudo evitar encontrarse con la mirada de Heska; se vieron ambos por unos segundos... ¿qué significó eso?
Se sentía tan confundido, era como una explosión de colores en su mente, pero ahora todo era como color mierda, no había otra forma de decirlo; nunca obtendría la misma atención que Heska le da a Leela.
Se sentía atrapado como en un mal romance, uno que ni existió, pero cuanto hubiera querido que ese mal romance hubiera existido. Quería la seriedad de Heska, las miradas frías y concisas, lo quería todo para él, pero nada era de gratis y él era un joven caprichoso, mucho.
Quería el drama, quería el contacto de su mano con la suya, un beso con fiereza, como lo imaginaba en sus noches, quería el amor y la atención de Heska.
Estaba envuelto en un mal, muy mal romace, solo; quería su amor y hasta su odio también, quería escribir esa historia en todos los periódicos del país y así ver como las mujeres se vengarían por quedarse con él. Estaba atrapado él solito, en nada.
Quería su horror, sus diseños y sus tratos de criminal, con tal de que fuera suyo; lo quería psicópata, lo quería en su ventana trasera, lo quería enfermo de él. Estaba delirando por él en frente de todos.
Caminaría, modelaría en la pasarela, trabájarlo y moverse como una perra loca, a la moda, moverse con pasión; ser una perra libre.
Quería su amor no quería que fueran buenos amigos, pero ya Heska estaba comprometido y él atrapado en un romance de fantasía.
Por otro lado Heska mientras veía como todos sus empleados le aplaudían, posó su mirada en la silueta del joven Barnaba; se dio cuanta de que no estaba aplaudiendo como los demás y su cuerpo estaba cabizbajo. Subió su rostro y se encontraron con las miradas, el joven tenía la mirada triste y perdida; Heska se dio cuenta rápidamente, ¿qué tenía él?
Lo siguió mirando como intentando indagar en esos ojos verdes claros, queriendo averiguar la causa de su actitud.
Sólo pretendía saber cual era la oscura causa y no se arrepentiría en buscar, su corazón le decía que no podía soportar verlo así; aveces deseaba no ser tan consciente de sus actos y ser libre. Cuando se decidió a averiguar lo que pasaba, cuando lo hizo, pudo ver lo que hizo cuando se acercó más a mirarlo.
En sus ojos vio que había algo ardiendo, dentro de él y le sonrió, pero parecía que le dolía sonreir aunque lo intentaba. Sabía que intentaba ocultar su dolor y él siempre sabía que decir para sacarle las cosas a las personas, pero el rubio miró hacia otro lado. Parecía un ciego el pobre, en sus ojos vio que mentía, pero no dejaría que eso lo definiera.
Heska intentó buscar el amor en demasiadas personas, pero algo le decía muy adentro de él, aunque no lo entendía y le costaba; esperaba que nadie lo supiera, Blå era la persona que estaba en su mente. Se dijo que eso era ridículo y que no se lo haría saber a nadie, estaba avergonzado de sus pensamientos.
Estaba tan confundido con ese chico, pero cuando lo miraba, veía algo ardiendo en su intetior y el otro apartarba la mirada, como haciéndose el ciego.
Era muy en serio que era la persona que rondaba su mente; en sus ojos estaba la respuesta.
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Huellas de Amor Traicionado.
JugendliteraturHistoria con temática LG(B)T, situada en la ciudad de Copenhague, Dinamarca. Creada y terminada (año 2020). Obra de mi autoría, no se aceptan copias ni adaptaciones.
