Capítulo siete.

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Louis fue a la cafetería luego del almuerzo, como le había prometido a Arianne. Llegó y se sentó. Sacó su celular para ver la hora. 10 pm en punto. Genia, ella aún no llegaba. Luego de ese pensamiento, una chica con el cabello suelto y sin bata de doctora se sentó en frente tuyo.

— Hola — Louis sonrió.

— Hola — ella lo evitó.

— ¿Sabes Arianne? Lo siento.

— Tus disculpas no funcionan mucho. Eres mi amigo, y de verdad, me lastimó en cierto modo lo que hiciste.

— ¿Crees que podamos olvidarlo? Y empezar todo de nuevo, por supuesto.

— No lo sé.

— Lo siento — la miró fijo. 

Arianne miró al suelo y luego se miró las manos que estaban sobre la mesa.

— No me importa cuantas veces tenga que decirte que lo siento. 

— Sé que te gusta Harry, Louis. Créeme, lo puedo sentir.

— Es demasiado extraño.

 — No creo que sea extraño que te guste alguien.

Louis y Arianne cenaron en el comedor, aprovechando el horario de descanso que tenían ambos. Louis tenía que quedarse dos noches a la semana en el hospital; martes y viernes. Los demás días, volvía a su casa que quedaba a poca distancia del hospital. 

Louis siempre había sido el típico chico que sale con chicas, las enamora y luego comienza a ser tierno, y más tierno, pero nunca les cuenta nada acerca de su vida. Podría haber sido un asesino, pero ellas nunca lo sabrían hasta que el universo se pusiera de acuerdo para que de alguna extraña manera, todos sus secretos salieran a la luz. En Gillingham todo era posible.

Louis subió a su auto alrededor de las 11:30 pm. Condujo por la carretera oscura, con un par de luces brillando. Al llegar a su casa, abrió la puerta, dejó las llaves sobre la mesa del comedor y subió a su habitación, deshaciendose en el camino de su bata. 

— ¡Louis! —Alguien lo llamó desde la planta baja de la casa. Bajó hasta el primer escalón de la parte de abajo y se asomó para mirar el pasillo sumido en oscuridad. Decidió bajar y caminar hacia la sala principal. 

Su madre estaba sentada en el sofá, con una pequeña lucecita de un velador a su lado. Tenía algo de color celeste en sus manos. Lo estaba acariciando y mirándolo.

— Mamá, hola —sonrió un poco—, no sabía que estabas aquí.

La mamá de Louis lo miró un poco sorprendida. Dio dos palmaditas al resto del sofá libre a su lado, indicándole que tomara asiento. Louis le hizo caso, pero antes se inclinó a darle un beso en la mejilla.

— Encontré esto en tu cajón, —le mostró una bufanda de color celeste. 

— Es de Alison. 

— ¿Quién es? ¿Estás saliendo con alguien? Dijiste que ibas a olvidar a Eleanor. 

— Mamá... —intentó explicarle—, yo ya soy grande —miró el suelo—. ¿Sabes? No tienes que preocuparte por mi. 

Hay algo que Louis le estaba ocultando. Casi la mitad de su vida. Y se sentía muy mal, no quería que ella se sintiera mal al escuchar la verdad de parte de otras personas. 

— Louis, sabes que odio que me mientas.

Louis comenzó a dar palmaditas en su rodilla derecha, como signo de nervios.  Sí, mentía, pero no es fácil asumir las mentiras ni los errores. Creo que a todos nos cuesta bastante asumir que somos culpables cuando queremos tener la apariencia perfecta.

—Estoy saliendo con Alison, —confesó al fin — pero no es nada serio.

Su madre sonrió. Estiró su mano izquierda y la depositó sobre la mano derecha de Louis, esa que daba las palmadas. Con su dedo pulgar acarició la mano de su hijo, aquella que siempre se preocupó por sostener, incluso en los momentos difíciles cuando estaba a punto de soltarla.

Louis se levantó suavemente y saludó a su madre. 

—Te amo, ma. Debo dormir, mañana por la mañana nos vemos.

—¿No trabajas mañana?

—Es domingo —Louis sonrió.

Caminó por los oscuros pasillos de su casa, subió las escaleras y se adentró en su habitación color azul cielo. La habitación era grande, lo suficientemente grande para que su cama de una plaza y un escritorio de algarrobo entraran. La ventana daba a la calle, y el escritorio abajo de la ventana. Tenía estantes marrones que almacenaban trofeos, libros, exámenes y recuerdos de su paso por la universidad y el colegio. Su armario era pequeño, pero entraban sus zapatos y su ropa perfectamente. 

Se sentó en la cama, sobre su cubrecama de plumas color blanco, y apoyó sus codos sobre sus piernas, mirando fijamente un punto aleatorio en el piso. Tenía 27 años y le gustaba un chico 10 años menor que el. ¡Cuánta suerte en el amor! Sólo debía enfocarse en Alison; una de las chicas más bonitas del pueblo. Era rubia, alta, inteligente, todos la envidiaban. Los chicos la querían besar, y las chicas -incluso las mayores-, querían ser ella. Tal vez era la necesidad de tener alguien a su lado, o tal vez le gustaba de verdad. Pronto podría tener hijos. 

Se tumbó en la cama, lleno de pensamientos y cambiado con su pijama, listo para alejarse de el horrible mundo del que formaba parte. Puso sus manos detrás de su cabeza, listo para concentrarse en el aburrido techo. Últimamente estaba muy pensativo, tal vez su sexualidad lo mataba. Era como esas luchas en los juegos, o incluso en la vida, cuando das todo de ti para olvidarte de eso, pero con cualquier palabra, gesto, acción o situación vuelve ese recuerdo a atormentarte e intentar matarte, aunque siguieras vivo, daba todo de sí para destrozarte y poder dejarte tirado como un animal indefenso. 

La sexualidad era uno de los temas más peligrosos a ser tratados. La gente siempre subestima a las personas distintas, ya sea por su sexualidad, apariencia física o si tienen alguna enfermedad. Tienden a encontrarle hasta el mínimo defecto, intentando disminuírlos y suprimirlos de la sociedad, y es realmente triste, porque nadie se lo merece.

Tal vez no era el momento justo ni indicado para anuciar algo de lo que aún no estaba seguro. Tendría que probar los labios de Harry, sostenerlo como si fuera el último día para descubrir que sentía su corazón. Mientras tanto, seguiría ignorando todas las posibilidades de no ser heterosexual.

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¿Quién les había prometido capítulo ayer y lo subió hoy? Sí, yo! Pero bueno, actualicé, MILAGRO DE DIOS. Me mejoré, así que ahora voy a actualizar más seguido. ¡ÁMENME! No es pregunta. Bueno, otra cosa, las amo putas, la re cajeta del pato, llegamos a los 1.9k leídos!!!!!!!! No saben lo importante que es para mí. Las ama con su jart;

-Romi♥

PREGUNTAAAAAAAAH: -¿Están contentas porque volví? -¿Quieren que aparezca Alison en más capítulos? ¿Y Arianne? -¿Alguna novela que pueda adaptar con Larry? 

¡CHAITOOOOOO!

Psycho. {Larry Stylinson}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora