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-Buenas tardes, vine en cuanto pude, dígame ¿Cómo está mi mocoso?

-Buenas tardes señora Bakugo, tuvimos que dormirlo con sedantes tuvo un ataque de ansiedad, casi quema su habitación.

-Ya veo... no creí que lo de Izuku le afectará tanto.

-Nosotros tampoco, hemos decidido darle una semana de descanso, o más tiempo si lo necesita.

La rubia observó a su hijo con dolor, no creía que fuera a reaccionar bien al verse de nuevo en casa.

-Gracias, disculpen por los inconvenientes. Si me ayudan lo llevaré en mi auto.

-Sí claro.

Aizawa cargó al rubio cenizo, que en otras circunstancias habría armado un alboroto, pero no en esta, pues iba inconsciente. No fue difícil llevarlo hasta el auto de Mitsuki quien hablaba por teléfono con Masaru, para que estuviera enterado.

-Gracias sensei.

-No se preocupe, estaremos en contacto.

El pelinegro veía la preocupación en el rostro de la progenitora de su explosivo alumno, quien claramente no estaba bien.

-Sí, gracias de nuevo.

La rubia hizo una reverencia y luego subió a su auto. Aizaja la vio marcharse y regresó a la academia, aún debía escribir el informe del suceso, para el director.

Mitsuki condujo de vuelta a casa con su hijo durmiendo en el sillón de atrás. Por el retrovisor central observaba como dormía tranquilo, suspiró creyendo que todo estaba bien.

Pero dentro de su sueño Katsuki repetía una y otra vez el momento en que el menudo cuerpo de Izuku caía desde la azotea del edificio de enfrente.

Una y otra vez, el mismo horroroso sonido de su cuerpo golpeando el suelo.

Una y otra vez, la sangre rodeando su cuerpo.

Una y otra vez, la fría sensación de su cuerpo sostenido en sus brazos.

Una y otra vez, la mirada sin brillo en su rostro, las mejillas pecosas pálidas y carentes de su rubor narutal...

-¡YA NO QUIERO VER ESTO DEKU! ¡SAL Y DA LA CARA MALDITO!

El silencio se rompió con una voz que conocía a la perfección.

-¿Me llamabas Kacchan?

El cuerpo que había sostenido entre sus brazos desapareció, la sangre que lo rodeaba también, ahora estaba en su cama, en su habitación, en la casa de sus padres.

-Kacchan~

¿Quieres verme?

¿Me extrañas?

La voz del peliverde se oía en cada rincón alternándose entre lo cercano y lo lejano, distorsionada a veces.

-¡¿Qué Mierda quieres de mi?!

¡¿Por qué haces esto?!

Sus gritos parecían súplicas, su voz cortada por instantes, se escuchaba débil, aterrado como nunca antes y lo odiaba, odiaba sentirse así.

-De ti... Solo tu llanto, tu sufrimiento...

¡¡¡quiero que por una sola vez el gran Katsuki Bakugo sepa lo que se siente ser acosado!!!

-¿Acosado?

-En realidad más que eso...

Quiero mucho más que eso...

Mucho más...

-¡¿Qué?! ¡Habla maldito! ¿Qué más podrías querer?

Las sombras de su habitación parecían crecer, girando y deformándose a su alrededor, sus manos comenzaron a temblar, el sudor frío perla a su frente, agitado trataba de buscar al pecoso entre las sombras, que una a una se alargaban hasta llegar a su cuerpo.

-¡¿Qué estas haciendo?!
¡No!
¡Suéltenme malditas! ¡¡¡AAAAH!!!
¡¡SHINEEEE!!
... ¡¿Qué?!

Las sombras ya lo rodeaban, girando para apresarlo, sus manos no generaban explosiones y la presión comenzaba a ser insoportable, esos látigos negros empezaron a ceñirse sobre su piel, sus lágrimas salían más allá de su control.

-¡ALÉJENSE!

¡SUÉLTENME!

¡MALDICIÓN!

Sus gritos fueron callados por las sombras, inmovilizado abrió los ojos con terror, de ellas, lentamente y con parsimonia el peliverde emergió poco a poco, como si lo abrasase, sus ojos verdes gélidos y sombríos veían fijamente a los suyos.

-¿Te gustaría ser un quirkless?

Quería gritar, callarlo y mandarlo a volar con una explosión, pero su cuerpo estaba atado y su quirk no funcionaba.

-Recuerda Kacchan, obtendré todo lo que quiero de ti... Pero primero ¡QUIERO QUÉ SUFRAS!

Su cuerpo entero comenzó a temblar, moviéndose sin control, sus gritos alertaron a Mitsuki quien entró corriendo a su habitación.

-¡Mocoso! ¡Hijo cálmate! ¿Qué tienes? ¡MASARU! ¡VEN RÁPIDO INÚTIL!

Las convulsiones lo habían hecho caer de su cama, su boca sangraba por las mordidas que se hizo en sus labios, entre Mitsuki y Masaru lograron calmarlo y en una ambulancia fue transportado a un hospital.

Esa fue la primera vez que era llevado a un nosocomio, también la primera vez que convulsionaba.

Los médicos hicieron los chequeo necesarios, la tomografía y la resonancia magnética de su cerebro no dieron signos de daños. Nada que explicara el porqué de su condición.

Luego de estabilizarlo, el informe fue revelado a sus padres quienes suspirar on aliviados de que su hijo estuviera bien.

Sin saber que en realidad, aún no pasaba lo peor, su padecimiento no era físico, no habían daños porque no era nada material o tangible lo que le estaba afectando, el mal de Katsuki Bakugo, era un ser del más allá, un espectro lleno del poder que le fue otorgado a cambio de su vida.

Su mal era el alma de Izuku Midoriya, que lleno de rencor sonreía viéndolo inconsciente en esa camilla.

-Esto no ha terminado, Kacchan~

MURDER Donde viven las historias. Descúbrelo ahora