Escuela Pública 118.

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Carlotta estaba inscrita por un semestre en la escuela de la zona de sus abuelos. Ese lunes se levantó temprano y luego de arreglarse para sus clases bajó a desayunar, Rosita, la empleada doméstica que su padre contrato, hacía emanar un aroma exquisito de la cocina, además de una canción pegadiza y bailable, muy latina. Rosita tenía en la mesa filetes de pollo, con un plato abundante de palta y otro con tomates frescos. Iba haciendo sándwiches de forma rápida para ella, y además para que desayunara esa mañana. Tenía en la licuadora un jugo de Piña natural recién hecho, su favorito.

- Buen día Rosita – La niña saludo con una sonrisa.

- Buenos días mi princesita - Soltó Rosita con buen animo acomodando el desayuno de Carlotta en la mesa.

- Veo que eres muy animada – Río al verla bailar al ritmo de una… bachata. (¿?)

- Yo siempre despierto animada princesita, así el corazón se llena y una trabaja más contenta – Una gran sonrisa se asomó en el rostro de Rosita – Además de que mis hijos por fin van a llegar a vivir a este país conmigo - Añadió.

- ¿Tienes hijos Rosita?, no me habías comentado nada – La presencia de Max, como siempre imponente, intimidó medianamente a la empleada.

- La verdad es que no me dio tiempo patrón – dijo apenada mientras él reía disimuladamente.

- No te preocupes Rosita, no hay porque apenarse. ¿Cuántos años tienen tus hijos? – Max pregunto a la par que se sentaba junto a su hija para desayunar – Por cierto, Olga se siente cansada hoy, te pido por favor que le lleves sus comidas a la cama y veas si necesita cualquier cosa -.

- Por supuesto señor, confíe en mí, yo cuidaré a la señora. Y bueno, el mayor de mis hijos tiene 14 años y el menor 10, igual que la princesita Carlotta patrón – Contestó la mujer a la par que servía el café.

Así transcurrió el desayuno sin contratiempos, Carlotta se subió al auto de su padre para enfrentar el primer día de clases en una nueva escuela, estaba nerviosa, no sabía como presentarse, como sería recibida, en Roma estuvo solamente en una escuela, había dejado todas sus amistades allá, sus promedios altos, su esfuerzo como capitana del equipo de fútbol.

La P.S. 118 se veía como la típica escuela americana de las películas, alumnos normales, sin uniformes y horarios raros. La niña entró a su salón donde se encontró a un hombre alto, medio pelón. Este se presentó como "señor Simmons" y le pidió que esperara junto a él hasta que todos sus compañeros llenaran el salón. Así los vio entrar, uno tras otro la observaban con curiosidad, niñas normales, niños ahí, había uno que otro lindo, pero nada de otro mundo.

- Muy bien alumnos, hoy es un día muy especial, tenemos una alumna nueva con nosotros, ella es Carlotta Kofman y nos contará un poco de ella – Simmons la dirigió a los alumnos.

- Bueno, mi nombre es Carlotta Kofman Pataky. Viví en Roma la mayor parte de mi vida, he estado aquí en la ciudad otras veces, pero solo para visitar a mis abuelitos…, cumplo 12 años en 2 meses, me gustan muchos las artes y los deportes. Y, no sé que más decir… - Ella se sentía cohíbida, había un chico con unos ojos verdes demasiado intensos que la observaban fijo, su cabello color chocolate se veía sedoso.

- Bien Carlotta, ve a sentarte junto a… Jake, Jake Shortman levanta la mano por favor – Era exactamente él, ese chico que no dejaba de mirarla.

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