Esa mañana en Hillwood era particularmente fría, las calles apenas comenzaban a sentir como la ciudadanía comenzaba a despertar. Arnold apagó su alarma, se alistó en completo silencio, tomó un desayuno rápido, arregló las últimas cosas que necesitaba, se dirigió al baño donde dio un pequeño vistazo a su persona. Al salir se encontró de frente con Jake, este último aun medio dormido miraba al mayor, llevaba pantalones negros de vestir, una camisa blanca bien planchada, sin corbata y un saco a juego, su cabello rubio perfectamente peinado, estaba listo para enfrentar al mundo. Él por su parte, solo deseaba una cosa a esas horas, volver a dormir.
- Rómpete una pierna Arnold – Jake le sonrió a su hermano restregando uno de sus ojos.
- No pensé que serías tú el primero en desearme suerte… - el rubio despeinó aún más el cabello de su hermano - ¿Qué haces despierto a esta hora? - .
- No dormí exactamente bien… - bostezó – Creo que no debería ir hoy a clases… -.
- ¿Dejarás a Carlotta sola todo el día? – Arnold soltó una carcajada al ser empujado por su hermano pequeño, la puerta del baño se cerró estrepitosamente.
Miles salió de la habitación, al igual que su hijo menor, restregando sus ojos, aún faltaban unos quince minutos para levantar a Jake. Se fijó en su pequeño Arnold, ya no tan pequeño obviamente. En ese momento las lágrimas se agolparon en sus ojos, no podía creer que todo hubiera pasado tan rápido, perderse 10 años en la vida de un hijo era demasiado tiempo, si bien nunca les reprochó la decisión de salvar a los Ojos Verdes, en lo más profundo de su alma había una espina que se clavaba amargamente cada vez que la realidad golpeaba su rostro. Abrazó a su hijo tímidamente, no quería desordenar su perfecta imagen de joven cardiólogo, el rubio por su parte abrazó fuerte a su padre, lo dejó gimotear un par de minutos acariciando su espalda. El rubio mayor se sentía orgulloso del padre que lo crio a él y años después a su hijo, no le quitaba méritos a su madre, quien le dio una infancia cargada de emoción. Era él quien se sentía poca cosa frente a su hijo.
- Papá no llores así… - la voz de Arnold sonaba preocupada.
- Es solo emoción hijo, es solo la emoción de ver en lo que te has convertido gracias a tus abuelos – el joven negó con la cabeza abrazando aún más fuerte a su padre.
- Es gracias a todos ustedes papá… - Arnold, al igual que con su hermanito, despeinó el cabello de su padre y corrió escaleras abajo despidiéndose de él, hoy sería su primer día en el hospital.
___
Los rizos de su cabello rebotaban en una cola de caballo alta, sonrió a su padre quien le habría la puerta del auto. Carlotta ajustó el cinturón de seguridad viendo como este se sentaba junto a ella en el lugar del conductor. En la radio comenzó a sonar ´see you again´ y su corazón latió al recordar todo lo que había sucedido el día anterior. Max observó de reojo el pequeño sonrojo en las mejillas de su hija, el mismo que ella intentaba esconder en la bufanda color Beige que llevaba, el hombre suspiró, aún creía que era demasiado pequeña para siquiera fijarse en algún mocoso de por ahí.
Más temprano que tarde su auto paraba fuera de la P.S. 118, pudo notar que el autobús ya había llegado, estaba lleno de niños y niñas, algunos entraban, otros parecían esperar a sus amigos, pero uno llamó su atención, había un chico solo que no sacaba la mirada de su auto. Su hija se estiró para besar su mejilla y bajar del auto, la recibieron un par de niñas con las que, por lo visto, había hecho amistad. No partió el motor del auto hasta no ver que ella entrara, quizá no estaba preparado para ver aquel chiquillo sonreírle a su hija, acercarse y como si no fuera poco, abrazarla por la cintura entrando al maldito establecimiento.
- Mocoso atrevido… - Max apretó el volante de su auto, pudo notar como su pequeña volteaba hacia el chico mirándolo mal, pero estaba sonrojada y no lo apartaba.
Partió el motor de su auto mientras el sistema acoplado de su celular al sistema de sonido marcaba el número de su esposa, Olga contestó rápidamente.
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Vidas Cruzadas.
FanfictionComo muchas cosas en la vida, hay momentos donde todo comienza feliz y termina triste. Pero, para nuestros protagonistas un comienzo amargo puede volverse en el más dulces. Así conoceremos las distintas historias, para distintas parejas, podremos ap...
