XLV

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El sol salió por el horizonte, me anuncia que en pocas horas deberé tomar mi lugar como emperatriz de esta nación, que le brindaré el honor máximo a mi dinastía una vez más

Me anuncia que subiré al trono como se lo prometí a mi madre, aunque ella probablemente halla decidido abandonarme después de romper mi promesa

Los cerezos nuevamente están llenos de botones a punto de florecer, su fragancia aunque es dulce no me provoca nada. Porque a pesar de tenerlo todo, ya me encuentro vacía

Soy Akane, hija de Naoko y Soun Tendo, nací tercera en mi familia, mis dos hermanas mayores son Kasumi y Nabiki

He crecido con la idea de una líder, con el pensamiento de que debo ser la mejor para poder gobernar estas tierras de manera justa. Ha llegado ese momento

Mi nacimiento se consideró como una bendición de los dioses y ancestros, como la continuación del linaje más importante en nuestros dominios

Soy ambidiestra con la espada, conozco las peleas desde su raíz, conozco a mi gente porque me he empapado de ella. Conozco la derrota y también la gloria, la decepción

Se me fué educada con la mejor estrategia militar, conozco los límites de estas tierras, lo que ofrecen y también los rezos antiguos a los dioses. Conozco casi cualquier arte

Soy Akane

He ganado la corona de manera justa, a pesar de los traspiés no permitiré que el Imperio caiga en desgracia

El día de juramento ha llegado, ataré todas mis raíces aquí cuando prometa proteger a mi pueblo, porque es mi deber como descendiente de mi dinastía

Es el día de mi boda

A pesar de haber jurado ferviente que jamás dejaría a un hombre gobernar conmigo. Perdí

Y no sólo en batalla. Perdí la fé, el amor romántico, perdí lo que había construido con ilusión

Es por eso que ahora voy a construirlo con hechos, el futuro que me espera será predicho sin dejar ningún hueco vacío, sin dejar una abertura que derrumbe todo una vez más

Con la llegada del nuevo día, las criadas corrían de un lado para otro, limpiaban intentando que ningún detalle se perdiera, era el día más importante, por eso todo debía ser perfecto

En su habitación, Akane se preparaba para la ceremonia de nupcias, las odaliscas le vestían, las telas blancas del kimono la envolvían capa por capa, como una pesada cadena que le asfixiaba cada vez más

Los mejores adornos la ataviaron, collares con joyas extrañas y costosas, aretes de la mejor calidad, maquillaje que le dió vida a su pálida cara aunque su expresión fuera vacía. Se colocó los tabis, la hora se acercaba peligrosamente

Le colocaron el wataboshi con sumo cuidado evitando arruinar su estilizado peinado

El resto de la familia real se encontraba preparando el shinto del Palácio donde se llevaría a cabo la ceremonia, las antiguas mandatarias se reunían antes del evento para hacer la reescritura de un nuevo Código Meiyo para Akane

En los aposentos de Safron sus ayudantes le vestían con la ropa de bodas, el joven tenía su siempre apacible rostro, inmutable. Sin embargo en sus ojos se podía notar la alegría, el deseo por que su matrimonio se llevara a cabo

—Lo he estado esperando por años— se dijo para sí mismo dejando que le ajustaran el hakama. Al lugar llegó Sasuke para recogerlo anunciando que era el momento

Imperio IDonde viven las historias. Descúbrelo ahora