Se encontraron como las olas del mar se encuentran con la orilla. De repente y con firmeza.
—¿Qué te gustaría?
Cuando Aria vio a través de la cortina de pestañas, no estaba segura de lo que el chico era. ¿La luna? ¿El Sol? ¿Un eclipse? Y fue entonces cuando la primera daga afilada de la necesidad atravesó el centro de Aria, la chica de los vórtices de agujeros negros y planetas fríos y desconocidos.
—Un americano, agrégale un poco de crema —Aria respondió automáticamente.
El chico asintió con la cabeza, se giró e hizo el mejor americano con un poco de crema que Aria jamás había probado.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó la oscuridad.
—Jungkook —respondió la luz.
