3. Algodón de azúcar

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—Jungkook.

—¿Quién demonios eres?

—Soy... soy Aria.

Los ojos de Jungkook la analizaron de arriba a abajo, desde el cabello desordenado y grasiento de la cabeza de Aria hasta las gastadas y destartaladas puntas de sus zapatillas.

—Espera. Tú eres la chica de la cafetería de ayer —recordó Jungkook—. Americano, con un poco de crema.

—Sí... tocas muy bien el piano.

—Oh —un toque de color magenta se coló en las mejillas de Jungkook—. Gracias.

Aria decidió que quería ver más del rubor de Jungkook. Era la mejor vista del mundo, como nubes de algodón de azúcar acostadas en un lecho de cielo azul.

—Debo irme entonces —Aria dio un paso atrás, con sus zapatillas chirriando contra el azulejo recién limpiado.

Jungkook buscó en su mochila, mientras reunía varias pilas de partituras. Aria miró. Jungkook respiró. Aria tropezó. Jungkook la atrapó.

Salieron juntos. Aria se subió a su motocicleta y Jungkook se dirigió a la acera.

—¿Necesitas que te lleve a casa?

—No. Mi padre me mataría si se enterara de que he estado en una de esas.

—Bueno, la oferta siempre está abierta —en un solo movimiento, Aria tomó su casco y lo deslizó sobre su cabeza, enmascarando su cabello y los ojos que seguían a Jungkook por la calle.

YELLOW ; JungkookHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora