Aria llegó a la casa de Jungkook exactamente al mediodía. Jungkook ya se encontraba sonriendo cuando la dejó entrar.
—Es bonito —dijo Aria, mirando a su alrededor.
Lo que más le interesaba era el tocadiscos de Crosley en la esquina.
A su lado había una caja llena de vinilos en orden alfabético.
—Mi habitación está arriba —Jungkook señaló—. Pero está desordenada. No tuve tiempo de limpiarla.
Aria miró hacia arriba, calculando el enrojecimiento de las mejillas de Jungkook.
—¿Quieres algo de comer o beber?
—No.
—Está bien.
—Tienes muchos vinilos —mencionó, mientras hurgaba en la sección J.
—Mi madre solía amar la música.
—¿Solía?
—Ella murió.
—Lo siento.
—No lo sientas. Ella no convivió con mi padre y conmigo, así que no la conocía bien.
Aria pasó los dedos a la sección W. Sacó un disco titulado "Who Made Who".
—¿Cómo murió? —cuestionó.
—Sobredosis de nicotina.
Aria fingió no pensar en los moretones rosados y púrpuras que se le hacían en el interior de los brazos.
Se sintió culpable.
