34. Niño de oro

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Jungkook no asistió al funeral de Aria, pero el chico se aseguraba de visitar la tumba de vez en cuando.

Incluso después de esa noche con ese chica cuyo nombre no podía recordar. Incluso después de que se besara con esa chica, Young Mi... ¿o era Suni?

Hizo que el dolor desapareciera al beber. A veces era vodka, la mayoría de las veces era solo cerveza.

Jungkook pensó que como el sexo no funcionaba, el alcohol sí.

El alcohol no funcionó.

Jungkook estaba escudriñando algunas de las cosas viejas de Aria, tres meses después del accidente.

Fue entonces cuando encontró las jeringas y las bolsas llenas de sustancias, que Jungkook conocía como venenosas, junto a la hoja que el doctor había encontrado en el bolsillo de Aria.

Ya había leído esa hoja miles de veces. Sin embargo, esas palabras no lograron que el dolor desapareciera, aunque sí le dieron un poco de esperanza.

De todas formas, se clavó esa aguja en su antebrazo; eso se sintió bien.

Jungkook podía manejar esto; el dolor finalmente se había ido.

Una noche, Jungkook casi tomó una dosis lo suficientemente grande como para matarlo. Casi. Pero entonces, Aria le rogó que no lo hiciera.

—Te amo, Jungkook, maravilloso niño de oro.

Jungkook podía sentir las puntas de los dedos de Aria recorriendo sus brazos, y esto fue lo que alejó el dolor.

Aria, la chica hecha de estrellas, era ahora parte de las constelaciones.

Jungkook seguía siendo el chico de oro, pero gracias a Aria, finalmente sintió que él importaba.

YELLOW ; JungkookHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora