SooYoung y JiWoo son novias desde muy pequeñas, están a punto de casarse y esperan la llegada de su primer hijo. Pero una fatal noche SooYoung encuentra a JiWoo en el piso de la cocina, muerta.
Los forenses dicen que fue un accidente doméstico.
Me...
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Jungeun nuevamente esperaba, por si las dudas su amiga volvía a aparecer, y no se equivocó, había pasado sólo cinco segundos y un resplandor aparecía junto con la máquina. Jungeun suspiró, al saber que tal vez Jiwoo volvió a pasar por lo mismo y si era así, ya no tendrían nada que se pueda hacer para salvarla, era su destino.
-Sooyoung, creo que tenemos que hablar- se acercó frenando al verla en tal estado- ¿Pero qué te pasó? - interrogó con preocupación, Sooyoung salía con una bata de hospital y tenía moretones en su rostro y cuerpo, junto a heridas cicatrizadas.
-Escapé... - dijo en un murmullo.
Sooyoung le contó todo a Jungeun, la castaña escuchaba atentamente y veía como su amiga ya no tenia ganas de seguir llorando aún más, había sido demasiado por estos ocho meses. Sooyoung sentía que si miraba a Jungeun, iba a derrumbarse por completo y no quería seguir sufriendo. Contó lo del accidente automovilístico, que llevaba en ese hospital cuatro días, su familia y amigos volvían a darle el pésame y era doloroso vivir todo de nuevo. Así que decidió escapar, le iban a dar de alta dentro de tres días más pero no quiso quedarse por más tiempo.
-Yves... ¿Sabes lo que esto quiere decir, verdad?
-Sí, lo sé- agacho la cabeza- y estoy de acuerdo con ello- sonrió con nostalgia- ella no puede volver.
-Pero lo intentamos Yves, diste todo para recuperarla, alegrate de eso- acarició su mano en forma de apoyo- ahora... será mejor que descanses, que te tomes tu tiempo y comas bien, es lo que Jiwoo hubiera querido.
Sooyoung sólo asintió con los ojos cerrados, dio un leve suspiro y se levantó, agradeciendo a Jungeun por su apoyo, la castaña le prestó un poco de ropa para que se cambiará y segundos después la pelicorto se dirigió a su hogar.
Jungeun observaba la máquina, seis meses de trabajo para construirlo.
-Al final no serviste para nada... - murmuró con rabia- lo siento Jiwoo- bajó la mirada- en serio lo intenté, lo intentamos ¿Pero que más podemos hacer? Si ese es tu destino- su mirada se cristalizó- no hay nada que hacer.
Sooyoung estaba de pie en la entrada de su casa, tenía miedo a entrar y no poder sobrellevarlo. Miraba el pomo de la puerta con duda y nerviosismo. Tenía un nudo en la garganta que sentía asfixiarse por unos segundos. Tomó valor y abrió la puerta, deteniéndose por un momento antes de tomar aire y por fin ingresar.
No había mas que puro silencio.
El primer paso fue difícil, pero ayudó a que no se detuviera y siguiera adelante. La sala le hizo tener un flashback, Jiwoo reía recostada en el sofá mientras veía una película y comía de las palomitas de maíz. La cocina, donde Jiwoo aprendía a cocinar por primera vez, sí, no era buena cocinera que digamos, pero tenía el esmero de aprender para engreir a su chica.
Siguió subiendo a su recámara, encontrando la cama desatendida como lo habia dejado antes de ir a casa de Jungeun. Se recostó de su lado de la cama y se giró a ver la mesita de noche, observando las fotografías que estaban en él. En una de ellas estaba la foto que había tomado Jiwoo para su cumpleaños número dieciséis, abrazaba a Sooyoung y debajo había un mensaje que decía: