Capítulo 11.

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A la mañana siguiente en casa de Priscila

12:30

Había dormido bastante bien y mucho, no sabía nada ni de Alex ni tampoco de Lía, en la fiesta me perdí un poco de vista a las chicas, y tampoco respondieron a mis mensajes por la noche, la ultima conexión de Lía era a las seis de la mañana, se lo habría pasado bien con Mario, aunque dudo que hasta tan tarde, pero aún así todos los mensajes que le había mandando no habían sido respondidos, y Alex no se conectaba desde hace un día, y se supone que yo debería estar en casa de Alex en el centro de Madrid, pero estaba en casa, menos mal que a mi madre no le dio por hacer muchas preguntas.

Solo me faltaron algunas horas para darme cuenta de lo buena persona que era Mike, y cariñoso, que por mucho que quisiese dar la apariencia de chico pasota, o que todo le importase más bien poco, realmente tenía corazón y vaya si lo tenía que había sido tan comprensible.

Cuando me preguntó porque lloraba la noche que nos conocimos, y yo no quería decirle el verdadero motivo, él intento sacármelo de manera disimulada, y al final acabé por decírselo, y alguna lágrima que otra se me escapó, y se me han quedado grabadas las palabras que dijo cuando pronunció con sus delicados aquellas palabras “cualquiera en su sano juicio querría tener a alguien a su lado tan divertida como tú”, y desde luego no había duda de que se fuese más joven ya habría intentado lo imposible con él, aunque suene desesperante, pero realmente había algo entre nosotros, o al menos yo lo veía así, que era mucho mayor que una amistad, no sé hasta qué punto eso se podría convertir en algo más, pero realmente me daba rabia su edad. Y me da rabia pensar en todo eso, porque se supone que no debe hacerme ilusiones por alguien así, pero hay cosas que no tienen solución.

Toc Toc.

Me incorporo en la cama con el móvil en la otra mano.

-Buenos días cariño- dice mi padre, con el teléfono fijo en su oído.

-Buenos días papá, ¿Quién es?-le digo flojito para que quien sea no escuche mi pregunta.

-Es la madre de Lía ¿No sabes nada?- dice mi padre con cara de sorprendido.

-¿Qué tengo que saber?-respondo aturdida.

No sé realmente que le ha pasado a la madre de Lía, o a Lía pero espero que sea una tontería porque todo esto me está poniendo un poco nerviosa.

En casa de Dani

Dormí en la cama de Dani es decir en la “mini” habitación que compartían él y Héctor, pero como Héctor había dormido en casa de algunos de sus rollos de por la noche, pude dormir con él, no dormí mucho porque todo el asunto de Lía solo daba vueltas por mi cabeza y aunque no tenía que preocuparme tanto pero no podía evitar pensar en todo lo ocurrido la noche anterior. Dani que ya me conocía bastante bien no paraba de hacerme preguntas y decirme que como estaba, no quería darle mucha más importancia, porque también tenía que disfrutar de ese pequeño momento con él que quizás nunca más lo pudiese repetir.

En el hospital 6:30 de la mañana

Me mantengo un poco erguida hacia delante, en una silla bastante incómoda sobre todo si el plan es dormir en ella durante una noche entera, aún lo es más. Mis manos están heladas no solo por el frío que hacía en esas fechas en un hospital a esas horas, también era por el miedo interior de todo lo que había ocurrido. Y esa maldita maquina que medía los latidos del corazón de mi hermano pequeño, me estaba matando, mi vista se centraba en él, y simplemente el aire me faltaba.

 Habían ocurrido tantas cosas en su vida en las que nadie se había dado cuenta y que él solo tuvo que superarlas que ahora ha acabado de la peor manera, y lo peor es que yo no he podido estar ahí  ni siquiera para evitar que no cometiese algún error, porque mi falta de interés y de tiempo, sobre todo mis excusas en cuanto a la relación debilitada que tenía con mi hermano había provocado una separación en cuanto a él y a mí.

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⏰ Última actualización: Dec 28, 2014 ⏰

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