Capítulo 8.

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Priscila

Da gusto levantarse a la hora que quieras y más sin que te levanten, enciendo el móvil y miro que son las 11:00, para mí es tarde pero si fuese Alex o Lía dirían que he madrugado.

Tengo algunos mensajes de whatsapp  de grupos, y de gente preguntando por las notas. Abro la persiana y la ventana, aunque hace frío y el cielo está muy nublado, así que en breve lloverá y parece que bastante pero me encanta  el aire puro por la mañana.

Miro por la ventana, en el patio interior de mi bloque y se encuentra el nuevo vecino, mi amor platónico secreto, Mike.

No me lo pienso dos veces.

Me visto, con unas mallas y una camiseta larga y unos deportes. Abro la puerta, y me encuentro a mi madre con un café en el sofá.

-Mamá ¿Has sacado al perro?

-No, ahora cuando me termine el café, lo saco yo.

-Da igual, yo estoy vestida ya lo llevo yo-le digo de manera rápida pero sin que note nada raro.

-Bueno gracias- dice mi madre con una cara extrañada.

Cojo las llaves y salgo corriendo por las escaleras para que me dé tiempo a ver. Mi perra sale corriendo atrás mía con la lengua fuera sin poder seguir mi paso, y salgo hasta llegar al patio interior, con toda la normalidad del mundo.

Intento no mirarle, para que parezca todo, pura casualidad.

-Venga wiki, haz caca rápido.

-Pris, Priscila- dice alguien medio elevando la voz, yo sé perfectamente quién es pero  pongo cara de desorientada.

-Ah, hola Mike- le saludo desde lejos.

-¿Cómo está tu amiga?- dice acercándose a mí.

-Está mejor, hoy iré a verla, le daban el alta hoy por la mañana, así que no ha estado tanto tiempo-nos sentamos en un banco cercano a mi perra.

-Menos mal, oye, he estado penando, no sé me has caído bastante bien, la primera impresión ha sido buena, por si querías ir a mi inauguración de mi edificio.

Me quedo callada pensando ¿Bastante bien?

Le respondo.

-No sé, habrá gente mayor ¿no? Siento que me quedaré fuera de lugar, ¿Y ese cuaderno?-le digo señalando a su cuaderno.

-Aquí tengo un boceto de las propuestas de edificios y algunas cosas así sin importancias, este será el edificio de las afueras-me dice enseñándome un boceto que me pareció un dibujo de un pintor si no fuese porque él me lo había enseñado-¿Te gusta?- añade sonriéndome.

-Sí, me encanta-sueno sincera, porque es lo que realmente pienso.

-Respecto a lo de antes, lo de sentirte fuera de lugar, creo que no, yo me lo paso en grande y las inauguraciones no suelen ser mía, siendo mía te lo pasarás en grande, de todas formas quiero que te lo pienses y pregúntaselo a tus padres, también, y ya me dices- me guiña un ojo y me sonríe.

-Sí, de todas formas ¿Qué día es?

-El viernes a las nueve voy a recogerte arriba, es a las diez pero tengo que ir antes.

-Vale, ya consultaré, yo te aviso antes del viernes.

-Sí, para organizarme.

“Organizarme”, eso suena a si tu no vas invitaré a otra, pero bueno no le quiero dar más importancia de lo que realmente la tiene.

-Bueno, me voy ya-le anuncio, mientras me despido con la mano.

En casa de Lia

Son casi las doce y media, y Lia todavía sigue en la cama con una sonrisa de oreja a oreja hablando con Erick, ya no le parece tan chulo y además le ha dado los buenos días,  y no hay nada que le guste más.

No me olvides.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora