Azzura observó la hora, con impaciencia y el miedo bailando en su pecho.
23:55pm.
El teléfono de la casa sonó, ella atendió y esa voz distorsionada y grave se oyó a través del parlante. Esa voz escalofriante que tanto estragos estuvo causando en su vida.
"Dormida, estarás dormida.
Cuándo el frío sientas, atenta estarás.
La conversión, deberás escuchar.
Miraras, y, por lo que más quieras no gritaras.
Si fallas, la deuda cobrará.
Buenas suerte."
El pitido que marcaba el final de la llamada era lo único que se oía junto con la respiración agitada y el latido desbocado de su corazón en su pecho. Azzura dejó el teléfono en su lugar y, en silencio, se encaminó a la habitación que compartía con su marido.
Se acostó, y fingió estar dormida.
El frío sintió, ella reaccionó. Su marido salía de la habitación en completo silencio.
Esperó. Los segundos se hacían eternos y con miedo pero a su vez valentía, salió en completo silencio de la habitación. Frenó fuera del cuarto de huéspedes, la voz pastosa y olor putrefacto le hizo contener el aliento.
Ella oyó.
"El rito en la madrugada iniciará, la niña la ofrenda será. Sus servicios trajo sus frutos. "
Y por más que se contuvo, por más que se dijo a si misma que debía guardar silencio, para salvarse a ella y a su niña no pudo, el quejido que salió de sus labios con miedo. Miedo al ver a lo que era su marido, que la observa por la ranura de la puerta
Cuencas vacías dónde tendría que estar sus ojos, muchas verdes escamas en su rostro que se veían asquerosas y mortíferas por el liquido que caía de ellas, una lengua cómo de víbora que siseaba en su dirección. Y tarde ella comprendió. Ese extraño ser ella ya lo había visto, hace años, cuándo se hallaba desesperada por tener una buena vida, dónde todo le fuera fácil.
"El trato completo está y la deuda voy a cobrar, fue un placer hacer negocios con usted."
¿Todo en fue en vano? ¿Todo fue un vil engaño?
La voz, esa pastosa y escalofriante voz siempre fue de él y nuevamente tarde tardó en comprender. Al oír el grito junto con el llanto desgarrador de su hija comprendió que ella era la forma de pago.
Vio cómo era arrastrada por el suelo, dejando un charco de sangre cómo camino y sombras extrañas la tomaban para dejarla a ella sola ahí. En la fría casa dónde podía sentir cómo perdía su vida, los años pasandole factura, dejándole cómo la cuenca vacía de esos ojos del hombre que creyó amar.
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INEFABLE ©
Short StoryDónde la imaginación trata de salir y el fracaso resaltar. Dónde las letras tocan y la incoherencia baila. Dónde hay un mundo de estrellas que pronto caerán y destruirá. Eso, es este libro, puras palabras sin sentido.
