5

1.5K 232 180
                                        


Los ojos me pesaban, mi cuerpo estaba un poco adolorido, sin embargo, podía percatarme de que comenzaba a amanecer, estaba cómodo y tibio, recostado. No deseaba abrir mis ojos, admitía que me encontraba un poco desorientado, sin embargo, en ese momento estaba dentro de mi propia nube o burbuja, bajo un hechizo, podía encontrarme donde fuese, no me importaría, estaba cómodo y me sentía bien.

Pero la burbuja no tardo por ser rota por mi mismo, por mis pensamientos y recuerdos. Todo había vuelto de forma abrupta, y de la misma forma, abrí mis ojos.

La luz se filtraba por la ventana, el amanecer, era molesto, solté un gruñido mientras apretaba entre mis manos la manta blanca y cómoda en la que me encontraba.

Escuche un quejido en respuesta.

Me senté de inmediato y miré a mi alrededor, reconocía que me encontraba en una de las habitaciones extrañas del interior del templo.

Dazai se encontraba sentado a mi lado, en su mayoría podía ver su espalda, sin embargo, el rostro de este se asomaba por sobre su hombro, no tenia idea de como interpretar la expresión que me dedicaba, era como si esperase una reacción un tanto violenta de mi parte, por un momento no lo entendía.

Luego revise de una mejor forma donde me encontraba exactamente recostado y que me encontraba abrazando en realidad. colas, un gran número de estas, las que se encontraban sobre mi, debajo de mi y entre mis brazos estaban inmóviles, las otras se movían de una forma lenta, casi imperceptible.

Seguí el camino de las colas, todas llevaban hacia la zona inferior de la columna de Dazai, salían entre sus ropas.

- Que mierda – murmuré, observando con atención, sin creer del todo lo que observaba

- Buenos días – dijo Dazai

Lo observe con el ceño fruncido, no acostumbraba a que él hablase de esa forma, no me gustaba, como si me temiese, como si esperase algo malo de mi parte, no seria de esa forma, él debería saberlo, aunque, considerando lo sucedido la noche anterior, mi falta de memoria y presunto abandono de mi parte, podía llegar a sentirse un poco de esa forma.

- Buenos días – contesté luego de soltar un suspiro - ¿es esto real? – pregunté, usaba voz calmada, lo mejor que podía

- Lo es – confirmó el otro

- Ya veo

- Te ves calmado – comentó el castaño – mas que anoche

- Supongo que, en parte, siempre supe que algo fuera de lo normal iba contigo

Dazai rio un poco, moviéndose, sentándose de frente a mi, sus colas se movieron en respuesta a sus movimientos, sin embargo, yo no soltaba la que se encontraba entre mis manos, aunque el dueño de la cola me regalase una expresión un tanto de dolor debido a mi fuerte agarre.

- Lo siento – dije, soltando un poco su cola

- No importa, dormiste estrujándola por horas, creo que ya no la siento

- Dazai – dije en forma de reclamo – pudiste simplemente quitarla

- No podría, te veías bastante adorable – gruñí en respuesta, además de eso, apreté con fuerza su cola, logrando obtener un gemido en respuesta

- Me hago una idea de lo que realmente eres, pero preferiría que comenzases a hablar – terminé por decir

- Supongo que conoces a los espíritus del bosque

CuriosidadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora