6

1.4K 218 119
                                        


Ajuste la correa de mi mochila en mi hombro, tuve la intención de tomar mi maleta, sin embargo, Dazai fue mas rápido y terminó por tomarla él. Lo mire, esperando que él me dijese que la llevaría por mi hasta casa de mis padres, no fue grande mi sorpresa cuando lo vi volviendo a caminar hacia el interior del templo, con mi maleta en su mano, de inmediato lo seguí.

- Sabes que hoy debo ir a casa de mis padres

- No debes – respondió – podrías quedarte todo el verano aquí

- Y me quedare todo el verano, pero también tengo familia a la cual visitar, sabes que vendré de igual forma casi todos los días

- Oh, pasamos de todos los días a casi todos los días – él frunció el ceño - ¿Qué vendrá después?

- No seas injusto

- Tu eres injusto

- Podrías simplemente ir a mi casa, de igual forma solo yo podre verte

Dazai detuvo sus movimientos y me observo sorprendido, o mas bien como si acabase de tener la mejor idea, de inmediato negué.

- No lo decía en serio – aclaré – ni siquiera lo pensé realmente

- Pero tienes razón

- Me gustaría que me lo dijeses con respecto a otras cosas

- Chuya, lo hago porque te extraño, solo te veo en los veranos – respondió, sabia que intentaba manipularme

- De entre todos los animales, tenias que ser un zorro

- Lo tomare como un cumplido

Tome aire y lo solté en un suspiro, si me ponía a pensarlo, yo también ansiaba compartir mas tiempo con él, lo había extraño, siempre, aunque no lo recordase y una vez que él había vuelto a mi memoria, el manto que me protegía había desaparecido, los sentimientos habían estado siempre ahí, palpables, no habían desaparecido ni se habían ido, estaba ahí. Y ahora que recordaba todo, se encontraban en su máximo punto.

- ¿No será malo que te alejes del templo? – pregunté, evaluando sus expresiones – no quiero mentiras

- No será un problema si vuelvo al menos una vez al día – aseguró, yo asentí

- Entonces puedes venir conmigo – acepte Dazai beso mi frente – pero no quiero que hagas nada extraño frente a mis padres, ellos no pueden verte, pero yo si

- No haré nada extraño – aceptó Dazai

Pero él era un zorro, sabia que encontraría la forma de molestarme de igual forma.

Caminamos por el bosque, ambos conocíamos bastante bien el camino hacia mi casa, había sido el que mas habíamos recorrido desde que nos habíamos conocido.

Dazai llevaba mi maleta, de forma decidida, yo lo seguía con pasos mas dubitativos ¿realmente quería que él entrase a mi casa y se quedase conmigo? Podía llegar a ser un poco incomodo, en especial si surgía alguna conversación desagradable con mis padres, no es como si mantuviésemos demasiadas conversaciones de ese tipo, pero desde habida comenzado mis estudios en la universidad, se esmeraban en repetir que debía ser cuidadoso con ciertos aspectos. En especial con ser padre sin desearlo o consumir alguna droga sin percatarme realmente.

Sabia que mis padres hacían eso para molestarme y por sincera preocupación disfrazada. También sabia que, si Dazai presenciaba algo como eso, no perdería su oportunidad.

CuriosidadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora