Capítulo 18

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III - Cielo: Amor

Me acosté en el pasto y cerré mis ojos con una enorme sonrisa en mi rostro, no podía explicar con palabras la gran felicidad que invadía mi cuerpo en este momento.

-Es hermoso ¿verdad? - escuche

-Lo es - respondi, aun sin abrir los ojos - Esto es más de lo que merezco

-Todo el que confía en Dios es merecedor de su Reino, porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que creyera en Él, no se perdiera

-¿Predicabas?

-Para eso mi padre me mando a la tierra, para pedricar su palabra, esparcir el mandamiento del amor, para hablarles de la salvación

Esperen... Osea que... No... ¡Oye si!

Abrí mis ojos y me senté rápidamente, el señor que estaba a mi lado se hecho a reír.

-Lo siento, lo siento, tu cara de confusión es muy tierna

-Tu... Digo, usted... Es decir... ¡Eres Jesús! Ay Dios mío, estoy hablando con Jesús

“Dios Billie, te estas poniendo en ridículo”

-Eres muy tierna Billie - me sonrió

Él se paró y me extendió el brazo, el cual yo acepte inmediatamente.

-Te mostraré mi lugar favorito

Empezamos a caminar por el campo hasta llegar a la entrada de un bosque, pero nada que ver con el Purgatorio, es como si aquí siempre fuera primavera.

Los animales jugaban entre todos, los osos con los ciervos, los consejos con las Águilas, los gatos con los ratones, los zorros con las ovejas, etc. Todos eran amigos

-Aquí no hay espacio para la rivalidad o para el odio, en el Fondo todos amamos - Jesús miro a las ovejas y al zorro - En el fondo, el zorro odia atacar a las pobres ovejas, pero es el ciclo de la vida, las ovejas atacan al pasto, el zorro a las ovejas

-¿Y quien ataca al zorro?

-¿Por qué preguntas eso? - me miro - ¿Por qué te fijas en lo malo?

-No, yo solo... Quería saber

-Piensas en odio porque a ti te han odiado, alguien rompió tu corazón entonces piensas ¿Quien romperá el de los demás? ¿Me equívoco? - Mire a otro lado avergonzada - Ama a tus enemigos y ora por quienes te persiguen, la cura de todo es el amor

Asenti levemente

-Sigamos

Seguimos caminando por lo largo del bosque hasta llegar a un lago de agua cristalina, donde jugaban un grupo de niños pequeños.

-Los niños son las almas más puras de este lugar - me sonrió

Los pequeñines apenas vieron a Jesús lo tomaron del brazo y lo arrastraron hasta el lago.

-¡Ven Billie! - soltó una leve risita

-No, no, no sé nadar

-¿Confias en mi? - extendió su mano

-Me da miedo el agua

-¿Confias en mi? - pregunto nuevamente ignorando lo que había dicho antes

Suspire profundamente y tome su mano para adentrarme al lago junto a él, sorprendentemente estaba flotando sin ni siquiera moverme.

-Ahora Muévete - me sonrió

Los niños me tomaron del brazo y me obligaron a moverme por el lugar, ¡Lo estaba haciendo! ¡Estaba nadando!.


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