《♡》

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— Bien, ¿Cómo hago para aplicar esto?

Levanté una ceja, — Esto es un lápiz labial, Jungkook. Lo colocas en mis labios.

— Pero mis labios deberían de estar en tus labios.— dijo con un falso puchero.

— Bésame y luego vas a pintarme los labios.

Me senté en el mostrador del baño el lunes por la mañana, balanceando mis piernas atrás y adelante contra el armario. Tenía mis piernas abiertas y Jungkook de pie entre ellas, tratando de poner mi maquillaje.

Él estaba haciendo un mejor trabajo que el que yo empecé, pero hizo un lío de mi máscara de pestañas y era una pesadilla quitarla

—¿Yo, yo sólo tengo que, algo así, como colocarlo-... Uhm? ¿Cómo hago...?

— Tu tienes el lápiz labial— Dije y coloqué el tubo en sus manos.

— Lo pones contra mi boca.— usando mis manos, alcé la suyas con el lápiz labial en mi boca.

— Y lo aplicas.— moví sus manos con las mías, aplicando el brillo de labios rojos.

— Todavía pienso que en su lugar podía haberte besado para que consiguieras ese rojo.

Me sonrojé de un rosa claro y oculté mi cara en mis manos.

— Hey, hey, hey— dijo Jungkook, intentando mover mis manos. — Nada de eso, princesa.

Entonces moví mis manos, mirándolo con los ojos abiertos. —¿Princesa?

— Sí— Asintiendo con firmeza. — Eres mi bonita princesa.

•.*♡

El lunes en la escuela fue mejor de lo que pensaba.

Me presenté sosteniendo la mano de Jungkook, apretando mis dedos cada pocos segundo recordándome que eso estaba bien y que él estaba aquí y conseguiríamos atravesar esto juntos.

Jungkook abrió mi casillero por mí, dándole un puñetazo por lo que se abrió, eso nunca habría funcionado para mí. Me besó en la mejilla antes de irse para su clase.

— El te follo duro, ¿O no lo hizo?— Nayeon dijo, apoyándose en el casillero a mi lado. — Puedo verlo en tus ojos.

—¿De qué mierda estás hablando?

Sonrió, acercando su cara tocando la mía. —¿Lo llamaste papi? ¿Te azotó?

— ¡Im Nayeon!— grité, mis mejillas volviéndose un rojo brillante. Me deslicé en mi casillero, sentándome en el suelo. Iba a terminar cubierto de gérmenes pero enterrar mi cara en mis rodillas era la forma más fácil de ocultar mi rubor ardiente.

—¿Cómo sabes mi nombre?"

— Se muchas cosas Im Nayeon— Mascullé, sosteniendo las flores verdes de imitación en mi cabeza en un lugar donde no pudieran caerse.

Las flores verdes hacían juego con mi linda camisa, pero más importante, eran de la misma sombra de jade como los ojos de Jungkook.

—¿Por lo menos robaste su camisa después?— Nayeon preguntó, tomando asiento a mi lado.

Su masa de rizos estaban recogidos en una trenza, y tenía que admitirlo, se veía muy bonita. Se quitó sus lentes y se puso un poco de sombra de ojos.

—Sabes.— Dije. — Me ayudaste a conseguir un novio, así que estaba pensando que debería ayudarte a conseguir uno.

Sacudió su cabeza riendo. Su risa sonaba rara; un poco demasiado ruidosa, pero era contagiosa y agradable. Me hizo sonreír y levanté mi cabeza.

—¿Porque te estás riendo?

— Porque tengo un novio, jodido idiota.— Dijo con una amigable sonrisa así que sabía que estaba bromeando. — Estoy saliendo con Kim HongJoon.

•.*♡

—¡Qué mierda!— Grité, calientes lágrimas se agruparon en mis ojos. Parpadeé rápido, no querido que se derramaran y arruinaran el maquillaje que Jungkook me había hecho.

Algún jodido idiota había derramado espagueti en toda mi cabeza, y estaba completamente arruinada. Había caído algo de salsa en mi pelo, y yo estaba listo para matar a una perra.

El chico había corrido, con los ojos muy abiertos y asustados tartamudeos.

Pisoteé mi camino a los baños, dejando a la cafetería en un silencio asombrado. Estaban tan sorprendidos como yo lo estaba ya que había dejado ir al chico tan fácilmente.

Las toallas de papel parecían una buena idea hasta que estas comenzaron a pegarse a mi camiseta. Gruñí con rabia, quitándome la camiseta como había visto a chicas en educación física hacerlo, desde la cintura y sobre la cabeza. Parecía más fácil y menos áspero que la manera en la que los chicos lo hacían.

Lanzando la camisa al suelo, cubrí mi pecho con mis brazos, ocultándome a mi mismo cuando vi la puerta abierta.

Era Jungkook.

Vino detrás de mi silenciosamente, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura y besando mi hombro.

— Realmente deseo que no odiaras tanto tu cuerpo.— Susurró casi inaudiblemente. —Eres jodidamente hermoso, bebé.

Sus ojos se encontraron con los míos en el espejo del baño y sonreí tímidamente.

Siempre me volvía un lío de timidez y vergüenza cuando Jungkook decía cosas como esas. Estaba tan desprevenido que solo quería gritar. Él me hizo sentir tan amado y hermoso y querido.

Él me dio la vuelta y tan ligero como una pluma, beso los chupetones que marcaron mi clavícula y cuello.

— Tan hermoso.— Murmuró contra mi piel.

En ese momento sonó la campana, interrumpiendo nuestra tranquila pequeña burbuja de Jimin y Jungkook.

Jungkook se encogió de hombros, se sacó su chaqueta de cuero y me la entregó, mirando mi camisa tirada en el suelo. — No puedes vestir tu camisa así que pensé que te gustaría algo de ropa.

— Gracias.— Dije, dejando caer la chaqueta sobre mis hombros. Jungkook me ayudo a adentrar mis brazos en ella, pero la chaqueta llego hasta abajo de mis muslos y cubriendo mis manos.

— Dios, eres tan pequeñito.

Palmee su brazo y río entre dientes, abrochando la chaqueta por mi.

— Luces tan punk.— Bromeó. — Bonito, pero Punk.










@Jggukxk
Koo.

Ya falta poco para qué termine esto.

𝙜𝙜𝙪𝙠𝙢𝙞𝙣 ;; jolie dans le punk.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora