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Todo era manos explorando y besos febriles, dedos recorriendo por debajo de camisas y labios presionándose contra el cuello.

Jungkook gimió en mi boca, sus manos deslizándose por mi espalda y encima de mi trasero deteniéndose en las medias rosas de mis muslos.

—Salta para mí, bebé.

Salté, sus brazos sosteniéndome contra su pecho mientras envolvía mis piernas alrededor de su torso, mis tobillos juntándose delicadamente. Mis pantorrillas presionadas contra sus costados, y sentía su abdomen contraerse con cada respiración profunda que el tomaba.

Sentí mi corona de flores caerse pero no podía darle importancia porque ahí estaba Jungkook sosteniéndome tan estrechamente y Jungkook haciendo pequeñas mordidas de amor en mi cuello y clavícula y Jungkook empujando la puerta de mi habitación con su espalda y colocándome tan jodidamente suave sobre mi bonita cama de princesa con todo el cuidado que alguien le daría a la más delicada porcelana.

Jungkook se posó sobre mí ya que había escuchado un ruido. Le alcé la ceja y el rió, ocultando su cara en mi suéter.

—Accidentalmente pateé tu cama.

Mis manos encontraron el camino de su espalda y de su cabello achocolatado, enredé los suaves mechones de cabellos entre mis dedos.

La corona de flores que colgaba en la parte superior del poste de la esquina de mi cama, la cual Jungkook había pateado accidentalmente por su alta estatura probablemente se había caído, incluso tal vez roto. Pero no me importó. No me importó nada pero el hecho de que los cálidos dedos de Jungkook estaban como un fantasma debajo de mi suéter, subiendo pulgada por pulgada, sus ojos fijos en los míos. Silenciosamente preguntando, ¿Esto está bien? ¿Puedo seguir?

Tomé una respiración profunda, estabilizándome a mi mismo antes de detener las acciones de Jungkook. Se retiró inmediatamente y se incorporó. Me incorporé a su vez, moviéndome para sentarme en mis rodillas mientras Jungkook me miró, una expresión curiosa en su cara.

Pensé en todo. Pensé en lo incómodo que estaba cuando la personas me miraba por demasiado tiempo o cuando alguien me tocaba. Pensé en como Jungkook siempre me había amado y había estado allí para mí, incluso cuando había actuado como una tal perra. Pensé en como me gustaba lucir bonito con mi maquillaje, vestidos, coronas de flores y joyería. Pensé en como Jungkook me hizo sentir bonito sin ninguna de esas cosas.

Y lo seguí haciendo, cruzando los brazos sobre mi estómago y subiendo mi suéter, exponiendo mi cuerpo a Jungkook.

Se acercó lentamente hacía mí, empujándome con cuidado hasta que mi espalda estuvo descansando entre mis almohadas rosas y púrpuras. Sus manos en puños sobre la manta a cada lado de mí mientras sus ojos me barrían desde mi ombligo hasta mis ojos.

Jungkook estaba agarrando las mantas tan fuerte que sus nudillos estaban volviéndose blancos y me di cuenta de que sucedía.

—Jungkook— Susurré, mis fríos dedos aflojando el agarre de una de sus cálidas manos. —Puedes tocarme.

Tomó una profunda respiración y me di cuenta de que estaba tan nervioso por esto como yo lo estaba.

Guié su mano bajo mi falda, sobre el borde de mis medias y lo ayudé a rodarlas lentamente hacía abajo. Una vez que me las quité, las manos de Jungkook pasaron por encima de mis piernas, sintiendo mis suaves pantorrillas y besando la línea de piel de mis muslos que mi fada no cubría- justo por encima de mis rodillas.

Movió sus manos de mis muslos hasta mis costados antes de aferrarse a mis caderas.

Enrollé mis piernas alrededor de su cintura, tirando de el hacía mi. Mi falda cayó mientras levantaba mis piernas, dándole a Jungkook una perfecta vista de mis bragas de encaje.

Lo sentí jadear y sonreí, dejándolo tocarlas. Sin embargo no lo hizo, no del todo. Sus dedos estaban a milímetros de distancia, casi como si el que acercara demasiado, podían desaparecer.

Pero él las tocó, y acabaron desapareciendo de todas formas.

Agarré sus manos con la mía, y la coloqué en el encaje negro, dejándolo sentirme; sentir lo mucho que quería esto, que lo quería a él.

Su cuerpo se sacudió por otra respiración profunda mientras bajaba mis bragas, dolorosamente lento.

Al segundo que estuvieron fuera de mis piernas, Jungkook las tiró al suelo y lo atraje hacía a mi, colocando mis manos a cada lado de su cara.

—Me siento mal por aprovecharme de ti todo el tiempo. Haciéndote comprarme cosas, intimidar gente por mi. Déjamelo hacértelo a ti.— Mis manos acunaron su cara, acercándola a la mía. Nuestros labios se encontraron su lengua lamió mi labio inferior.

—Jiminnie, bebé. ¿Qué quieres que haga?

—Fóllame, por favor. Cualquier cosa, tócame, bésame. Fóllame.

Me besó de nuevo. A cualquier otra persona le parecería fuerte y áspero pero sus labios eran tan suaves y fue tan tierna la manera en que me besó, tentativamente y cuidadoso.

Jungkook se echó atrás para darle un tirón a su camisa por encima de la cabeza pero manteniendo sus pantalones puestos, bajando su cara a la mía por otro beso antes de echarse atrás de nuevo.

Lo detuve antes de que desabrochara por completo su cinturón, reemplazando sus manos con las mias.

—Déjame hacerlo— le dije. —Déjame ser bueno para ti.








@Jggukxk.
Koo.

𝙜𝙜𝙪𝙠𝙢𝙞𝙣 ;; jolie dans le punk.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora