50. Final.

9.5K 283 108
                                        

holis! perdonen por no actualizar antes,
pero tuve un montón de
problemas (literalmente) y no
tuve tanto tiempo libre. Espero que les guste este capítulo, y que disfruten en leerlo, como yo cuando lo estaba escribiendo.

Intenté juntar la mayor cantidad de fotos
para hacerlo lo más realista posible, y
creo que me quedó bastante bien. gracias por
acompañarme en esta historia! nos vemos en el epílogo.
❤️

30 noviembre de 2020.
Madison.

— ¡Fran sácate eso de la boca! — grité cuando vi que la chiquita trataba de llevarse el control

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

— ¡Fran sácate eso de la boca! — grité cuando vi que la chiquita trataba de llevarse el control. Al instante, un puchero se le empezó a asomar en la boca y fue en ese momento en donde bufé.

Francesca se largó a llorar soltando el control y la agarré a upa. De reojo miré el reloj que se encontraba en la casa e hice una mueca.

Rodrigo había ido a cenar con Camila por el cumpleaños de ella, y como soy la tía solterona del grupo, me ofrecí a cuidar a Francesca toda la noche, porque obviamente ellos iban a llegar muy tarde, o ni siquiera iban a aparecer en la casa.

Ah, y solterona porque bueno... las cosas con paulo iban bien, hasta donde yo sabía. No nos estábamos apurando y eso en parte me pone feliz, sin dudas no quería pasar todo de nuevo.

Ahora, ¿chongos? no.

¿Exclusividad? se que aunque venga el mismísimo thimothée chalamet encarándome, yo no podría estar con otra persona que no sea paulo. No puedo, soy esto.

¿Por qué estoy hablando de esto?

Bueno, el 13 de noviembre viajó a Córdoba para pasar su cumpleaños ahí, además de que aprovechó su lesión para quedarse hasta navidad. Estuvimos hablando todos esos días, pero hasta ahí. No hacíamos videollamada, solo hablábamos. Se que para su cumpleaños salió con sus amigos a un boliche por las historias, y por lo que había hablado Paulo con Rodrigo, Leandro y Lautaro, la habían pasado bomba. Así que después de eso, estuvo toda la semana de joda, literalmente. Y desde esa semana no hablamos.

El último mensaje fue mío y ni siquiera me clavó visto, si no ya le hubiera mandado.

Pero que se yo, está con sus amigos tampoco para empezar a preguntarle porque no me responde... hace casi más de una semana.

Mi celular comenzó a sonar justo en el momento donde Francesca se había tranquilizado, con miedo de que se vuelva a largar a llorar, agarré el teléfono y atendí.

— ¿Como está mi chiquita? —preguntó Camila ni bien atendí. Reí un poco, lo que hizo que mi ahijada me miré con una mueca.

— Está bien amiga, déjanos disfrutar nuestra noche de chicas.

ADICCIÓN. ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora