Esa chica colegiala

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"No me llames shinigami...mi nombre es Kuchiki Rukia"

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El último Kurosaki (es decir, yo) se preparó para ir en busca de Loly Aivirrne. Ese día nublado nada importaba más que encontrarla a ella. Estoy desesperado, no he conseguido las respuestas que he querido y esta vez voy a conseguirlas, hoy, en este preciso día, estoy dispuesto a todo por saber quién es el responsable de la muerte de mis familiares.

Me preparé para mi última semana de clases en la preparatoria, pues estaban por comenzar las vacaciones.

Cuando bajé al primer piso me sorprendí de encontrar todo un suculento desayuno en la mesa. Hot cakes, jugos de diferentes frutas, cereales, licuados, tazones con trozos de frutas, brownies, pan con mermelada y crema de cacahuate... en fin, un montón de alimentos. Miré a mí alrededor pero no la vi a ella. La chica demonio no estaba. No sé por qué pero me sentí desilusionado de no encontrarla. Quería platicar con alguien, aunque fuera de cosas triviales.

Además de todo eso, había un bento hecho. Me apresuré a desayunar y tomé mi almuerzo saliendo así de casa. Me sentí extraño haciendo todo eso. Normalmente Yuzu era quien me recibía con el desayuno, con Karin acompañándola y papá hablando tendidamente con el poster de mamá como si aún estuviera viva. Yuzu me prepararía un bento si se lo pedía y luego me iba al instituto. Ahora no era así. Me encontraba recibiendo desayunos extravagantes y bentos de un completo extraño ser que pensé que no existía. No sé realmente cómo es que ya no me da miedo estar con ella, no sé cómo es que me acostumbré a esta situación de que los demonios existen y ofrecen contratos a los humanos a cambio de sus almas.

Todo parece tan irreal.

Pero tengo que concentrarme. No puedo distraerme más.

Salí de casa con el objetivo fijo de encontrar a Loly Aivirrne en mi instituto. Caminé tratando de que mis pasos no fueran tan rápidos hasta que finalmente llegué a la preparatoria Karakura.

— ¡Hey, hola, Ichigo! ¿Qué acaso tú tampoco ya no me hablas, teñido? –saludó Tatsuki alcanzándome en un pasillo. Estaba sonriente, pero algo me decía que ocultaba algo. Además eso que me dijo me dejó pensando.

— Hola, Tatsuki. ¿Por qué no habría de hablarte? Eres mi amiga de la infancia –le recordé. Ella caminó a mi lado.

— No es nada, olvídalo –sonrió, pero su mirada estaba al suelo –. Oye, ¿hiciste la tarea de ciencias? No le entendí ni mierda.

— Tatsuki, no soy estúpido. Tú eres una experta en ciencias. ¿Qué es lo que te pasa? ¿Tiene que ver con Inoue?

Ella gruñó por lo bajo, quejándose. Hacía eso cuando un tema la incomodaba o cuando no quería hablar.

— ¿Qué pasa entre ustedes? –le pregunté.

— ¡Qué te importa, Ichigo! ¿Acaso te volviste un chismoso?–me reclamó malhumorada.

— No. Simplemente que ayer me encontré a Inoue, me contó algunas cosas como que ya no son mejores amigas. Eso es raro, siempre las he visto juntas.

— ¡Que, te, importa! –vociferó pausadamente.

— Bien, como quieras, yo solo quería ayudar –me encogí de hombros y di vuelta a la derecha por el pasillo.

— Espera, Ichigo, ¿A dónde vas? –me detuvo Tatsuki –. Nuestro salón está por acá.

— Lo sé, pero no voy a nuestro salón ahora. Estoy buscando a Loly Aivirrne. Inoue me dijo que está en el aula D-7.

Shards of meDonde viven las historias. Descúbrelo ahora