—Todavía lo extraño —murmura con una débil sonrisa, colocando su cabeza en mi regazo—, a los dos. Cada noche recuerdo el accidente y me cuestiono si hubiese sido ese mi destino si acudía a la fiesta con ellos.
—Meli...
Niega soltando un par de lágrimas, sin quitar la sonrisa de su cara.
—Es difícil superarlo, Erick. Y sé que me entiendes.
—Claro que sí, preciosa —respondo, jugando con su cabello entre mis dedos.
Luego de consumir nuestros helados en completo silencio, decidimos venir a mi casa. Papá no se encuentra porque está trabajando, y mi hermano salió a quién sabe dónde apenas pusimos un pie dentro. Solamente está Lizie, la ama de llaves y mujer maravilla como le llamo. ¡Es que podría jurar que he visto más de doce brazos en su cuerpo! Esa señora puede hacer todo al mismo tiempo. Para mí es como esas abuelas que salen en las películas, porque es super amorosa y me trata muy lindo, mejor que a Richard incluso. Está desde antes que yo naciera y me alegra mucho que sea parte de esta familia.
—¿Hablarás con tu novio para irme?
—Por la noche tal vez.
—¿Entonces puedo quedarme? No soporto que mi padre siga diciendo que soy culpable de algo que no cometí —murmura con voz ronca por las lágrimas y los sollozos.
—Sabes que no es así, Mel... son... cosas que pasan.
—¿Pero por qué justo a ellos? ¿Por qué tenía que morir mi hermano y mi prometido? ¿Por qué?
—Cariño...
—Yo estaba ilusionada con nuestra boda en un futuro, incluso... incluso había pensado en nombres para nuestros bebés o nuestras mascotas. Pero... ahora queda en un simple deseo, en algo que quiero pero que no tendré a su lado —solloza más fuerte, se endereza y me abraza—. No puedo ser fuerte, Er.
Me parte el corazón verla así, no tenía este tipo de recaídas desde hace dos meses. Tendré que preguntar más adelante a su madre si continúa yendo con la psicóloga. Debe entender que nada de eso es culpa suya, que Franco no volverá y que debe continuar con su vida. Me duele porque a veces finge estar bien cuando no es así.
Yo puedo comprenderla, perdí a mi madre hace apenas seis meses atrás y aunque las noches siguen siendo una tortura para mí, intento seguir viviendo como a ella le hubiese gustado que continuara con mi vida. Es difícil, mucho, el dolor te envuelve y quieres entrar en el mismo ataúd de esa persona para que al menos así estén juntos. Pero debemos aprender a superar, dejar de luchar contra los recuerdos malos y hacer que los buenos predominen.
Meli terminó hundida en depresión, apenas empezábamos el año escolar y tuvo que dejarlo. Iba en último grado, pero luego de enterarse de ello, rompió conexión con todo y con todos. Fui su roca, su salvavidas a pesar de que en ese entonces no podía comprender nada porque mamá continuaba viva.
En su familia es casi una tradición conllevar los compromisos desde los quince años, claro que a mí me parece algo tonto, pero no puedo ir en contra de lo que creen. Conocía al muchacho tres años mayor a ella desde que tenía diez, eran grandes amigos. Hasta me sentía celoso porque compartía más tiempo con él que conmigo, siendo su primer mejor amigo.
—Melissa —susurro moviendo su brazo—. Meli, cariño.
Sus suaves ronquidos me dan a entender que lleva un par de minutos dormida, con mucho cuidado la acuesto sobre el sofá, poniendo un cojín debajo de su cabeza y quitando los zapatos para que esté cómoda. Cubro su cuerpo con la manta que está en la parte baja de la mesita de vidrio, deposito un beso en su frente y me encamino con celular en mano a la cocina para preparar algo.
Siento la vibración del móvil y sonrío al notar que es un mensaje suyo. Seguramente ya terminó con lo que estaba haciendo, así como me dijo mientras platicábamos en el bus de regreso a casa.
Amor: ¿Está todo bien?
Yo: Sí. Bueno, Meli quedó dormida en el sofá luego de llorar.
Amor: ¿Otra vez volvió a recordar?
Yo: Sí :(
Amor: Yo también extraño a mi mejor amigo.
Lo sé. Gracias a él nos conocimos y estoy agradecido.
Yo: ¿Hacemos videollamada por Skype más tarde?
Vierto un poco de leche en una taza roja, poniendo unas gotitas de esencia de vainilla. Es una maravillosa bebida cuando se mezclan.
Amor: Uhm...
Yo: ¿No puedes? :(
Amor: Era broma. Claro que sí, muero por verte, aunque sea por una pantalla.
Cómo no estar enamorado de él; si con un simple mensaje hace que todo mi cuerpo tiemble y suspire tontamente.
***
¿Les va gustando?
Prometo que de diez o quince capítulos no pasa.
Besos.
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No seré tu cliché || Joerick
FanfictionErick es catalogado como el "nerd" de la escuela, hasta que al igual que en las películas termina sorprendiendo con su cambio al chico más popular. Lastimosamente, a diferencia de ese típico cliché, Erick no cae en sus encantos.