Shrewsbury
3 de octubre de 19...
He terminado de recorrer la parte que me correspondía de nuestra hermosa provincia haciendo suscripciones, tengo la mejor lista de suscripciones y he ganado casi suficiente con las comisiones para comprarme los libros de todo el segundo año. Cuando se lo dije a la tía Ruth, no resopló. Considero que ése es un hecho que merece quedar registrado. Hoy la Merton's Magazine me ha devuelto mi cuento Las arenas del tiempo. Pero la carta de devolución
estaba escrita a máquina, no impresa. Siento que lo que está escrito a máquina no es tan ofensivo como lo impreso.
Hemos leído su artículo con interés, pero lamentamos decirle que en estos momentos no podemos publicarlo.
Si eso de «con interés» es verdad, es un aliento. Pero ¿no estarían tratando de amortiguar el golpe? Hace poco a Ilse y a mí nos notificaron que hay nueve vacantes en La calavera y el búho y que nos habían puesto en la lista de los que pueden solicitar admisión como miembros. Eso hicimos. En el colegio se considera muy importante ser Calavera y Búho. El segundo año está en pleno apogeo, y el trabajo me parece muy interesante. El señor Hardy da varias de
nuestras clases, y como maestro me gusta más que ningún otro, después del señor Carpenter. Se interesó mucho en mi ensayo «La mujer que le dio una azotaina al rey». Le dio el primer lugar e hizo comentarios especiales sobre él durante la crítica en clase. Evelyn Blake está segura, naturalmente, de que lo copié de algún lado, y está segura de que lo ha leído antes en algún lado. Evelyn se peina con el nuevo peinado pompadour que se ha puesto de moda este año y a mí me parece que le queda espantoso. Pero claro, la única parte de la anatomía de Evelyn que a mí me gusta es su espalda. Tengo entendido que todos los del clan Martin están furiosos conmigo. La semana pasada Sally Martin se casó en la iglesia anglicana de aquí y el director del Times me pidió que redactara la nota de sociedad. Fui, por supuesto, aunque detesto cubrir bodas. A veces hay demasiadas cosas que quisiera decir que no se pueden decir. Pero la boda de Sally estuvo bien y ella muy guapa, así que envié una nota bastante bonita, según creía, mencionando en especial el hermoso ramo de «rosas y orquídeas» de la novia: el primer ramo de orquídeas que se ha visto en Shrewsbury. Escribí con letra muy clara, por eso no hay excusa para que el desgraciado del linotipista del Times convirtiera «orquídeas» en ortigas. Por supuesto que cualquiera con dos dedos de frente tendría que haberse dado cuenta de que era un error de imprenta. Pero a los del clan Martin se les ha metido en la cabeza que escribí ortigas a propósito para hacer una broma tonta porque, al parecer, les contaron que yo una vez dije que estaba cansada de las notas convencionales sobre las bodas y que me gustaría escribir una diferente. Es cierto que lo dije, ¡pero mi ansia de originalidad nunca me llevaría a decir que una novia llevaba un ramo de ortigas! De todas maneras, eso creen los del clan Martin, y la tía Ruth dice que nada le extraña, y la tía Elizabeth dice que yo no tendría que haber sido tan descuidada. ¡Yo! ¡Que el cielo me dé paciencia!
5 de octubre de 19...
Esta tarde ha venido a verme la esposa de Will Bradshaw. Por suerte, la tía Ruth había salido. Digo por suerte, porque no quiero que la tía Ruth se entere de mi sueño y la parte que jugó en el hallazgo del pequeño Allan Bradshaw. Tal vez soy «reservada», como diría la tía Ruth, pero la verdad es que, reservada o no, no soportaría que la tía Ruth resople y se ponga a cavilar y a comentar el incidente. La señora Bradshaw ha venido a darme las gracias. Me he sentido incómoda porque, después de todo, ¿yo qué
tuve que ver? No quiero pensar ni hablar del tema. La señora Bradshaw me ha contado que el pequeño Allan está
bien, aunque pasó una semana sin poder incorporarse en la cama. Ella estaba muy pálida y seria.
«Habría muerto si usted no hubiera venido, señorita Starr, y yo también me habría muerto. No podría haber
seguido viviendo, sin saber, ay, jamás olvidaré el horror de esos días. Tenía que venir a expresarle mi gratitud,
aquella mañana, cuando regresé, usted ya se había ido, y yo sentí que no estuve muy hospitalaria...».
Se desmoronó, se deshizo en llanto y yo también, y lloramos juntas un buen llanto. Me siento muy contenta y agradecida de que hayan encontrado al pequeño Allan, pero no quiero volver a recordar cómo sucedió todo.
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Emily, lejos de casa
Teen FictionSegunda parte de la serie. Emily Starr siempre ha querido escribir. Al quedar huérfana y en la granja de Luna Nueva, escribir la ayudaba a enfrentarse a los momentos de soledad y tristeza. Ahora, Emily está en edad de asistir a la escuela secundaria...
