Alison
La mañana transcurrió con tranquilidad recibí mis primeras lecciones y dieron la gran noticia del próximo baile, la inscripción en parejas me ahorre la fila ya que no tengo con quien ir, tome mi almuerzo y fui a una mesa, pero todas estaban saturadas.
Mis amigos no ingresaban aún, camine hacia la plaza atrás el Instituto.
Mis pensamiento estuvieron concentrados en sólo una cosa, ¿que fue lo que pasó?, porque era dulce agradable, hasta su lado burlista era increíble y de la nada se convertía en un ogro molesto, pero cada vez que miraba sus ojos encontraba el más fabuloso lugar para estar, todo el era perfecto pero su porte oscuro me intriga, quiero descubrir que hay más haya de esos ojos negro intensos, su piel pálida y olor masculino que son tan atrayentes, después de haberme ido de su departamento no se a borrado la imagen de su pecho desnudo quiero acercarme a el pero como hacerlo cuando el creo su propia barrera anti-humanos, tengo tantas preguntas y a ninguna le encuentro respuesta, ¿como adquirió esa habilidad de pelear? ¿Por qué sus cambios de humor tan drásticos? Muchos porque, sin respuesta alguna.
Todo es un rompecabezas pero yo... yo quiero descifrarlo.
-Auch, la puta madre -me queje al caer en las gradas y ahí iba mi almuerzo justo a la mierda, a la distancia lo reconocí sentado en las gradas en el otro extremo de la plaza me levanté junto con lo único que sobrevivió de mi almuerzo, la botella de agua, camine en su dirección, levanto su vista encontrando la mía.
Sus ojos negros, me penetraban en segundos ¿Por qué su mirada era tan triste?
POV Taylor
-Te lo dije mil veces Ámbar no quiero hablar de eso, no lo necesitó -dije poniendo en pie, sabía que al venir aquí algo como esto pasaría -me voy, tengo lecciones que recibir -continúe tomé mi mochila, mis ojos se empezaban a cristalizar y ese nudo en mi garganta en segundos se desataría si seguía escuchándola, escuche su voz pero ignoré todo, subí a mi auto, no quería seguir escuchando sus palabras y jodas, empezaba a temer miedo de lo que podría decir, le tengo mucho respeto, pero ante cosas como esas es muy difícil pensar antes de hablar no me gusta tratar temas de esa clase aún son mi condena, me entristece saber lo que soy en quien me eh convertido esto no soy yo, no quiero ser un él, no como él, todo menos eso. Golpee con mis manos el volante repetidas veces, la frustración se empezaba apoderarse de mí, incline mi cabeza hacia atrás suspire y me dirigí al Instituto aún no iniciaban mis lecciones pero no tenía nada que hacer.
La carretera estaba totalmente despejada, me detuve en un semáforo.
-Mírate, eres igual a mí -hablaba sosteniendo mi rostro con fuerza frente al espejo -en tus venas corre la misma sangre, eres como yo, y nunca, escucha bien, nunca cambiaras eso -lágrimas recorrían mis mejillas.
-¡No! -grité, lágrimas corrían sin consuelo, presione el volante hasta que mis nudillos fueron blancos, el semáforo cambio, y la velocidad reino siendo mi compañera, vi mi reflejo en el retrovisor y estampe mi puño contra él, hoy es uno de esos días en los que subo al auto deseando que un ángel atropelle mi auto y yo muera, así es como se le puede llamar a una persona que haga lo que tanto quiero pero temo hacerlo por mi mismo porque se que en realidad no quiero morir pero ronda en mi cabeza como una de las mejores opciones.
Mejor mátame, vida, porque vivirte de esta manera ya no puedo. La lluvia se ha convertido en tormenta y ya no puedo levantarme, mi alma llora, llora sangre, me duele ser.
Estacione el auto, mi celular no había dejado de sonar pero no pensaba responder, sólo necesito silencio, di un suspiro y salí del auto escuche personas hablarme pero no quería nada con nadie ni conmigo mismo, saque un rollo de marihuana que tenía en mi canguro, estaba algo aplastado me dirigí a la plaza, me senté y a empezar a moldear el rollo sagrado con mis dedos.
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¿Necesito de ti o necesito de mi?
RomansaExisten dos tipos de personas. Esta el tipo de persona que se esfuerza día con día. Esos que con una taza de café y dos cucharadas de azúcar son felices. Y siempre ven el vaso lleno, que con su optimismo regalan sonrisas a su paso. Y está el otro t...
