Esta historia narra el momento en que Tanjiro y Shinobu se conocen en la finca mariposa.
Cuento desde mi punto de vista lo que yo hubiera hecho para desarrollar este shipp que la verdad es mi favorito.
Los personajes no me pertenecen si no a Koyohar...
La niña de grandes y brillantes ojos rosados no perdió tiempo y se abalanzó contra Shinobu pensando que era su hermano por su característico haori de cuadros dejando a Tanjiro confundido.
—Es bueno volver a vernos después de tanto tiempo Nezuko pero tú hermano es el no yo– Le señalo la joven Kocho a un chico que estaba recostado en el suelo en un estado fetal
La preadolescente de cabellera carbón y puntas tonalidad bermellón ahora sí se abalanzó contra la persona correcta. El Ojirojo comenzó a acariciarle la cabeza como acostumbraba hacerle antes, alzó su mirada para visualizar a la adolescente con el broche de mariposa.
—No te basto con robarme el corazón si no que también te robas a mi hermana– Dijo el hermano mayor de los Kamado en un tono divertido, la chica no dijo nada y se sentó a lado suyo
—Debo tener una buena relación con mi cuñada ¿No lo crees?– Respondió con el mismo tono divertido la hermana menor de las Kocho dándole pequeños besos en la mejilla
—Nezuko vuelve acá es hora de la ce.................–
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Un hombre que portaba una máscara de tengu había salido de su casa. Tanjiro al verlo volvió a sucumbir a sus emociones encontradas, no perdió ni el más mínimo segundo para abrazar al qué consideraba su abuelo, el señor Urokodaki.
—Tanjiro...– Hablo el hombre quien a pesar de llevar una máscara las lágrimas se lograban filtrar
—A pasado mucho tiempo señor Urokodaki– Se despegó Tanjiro para limpiarse sus lágrimas. —¿Como a estado?–
—Mejor te lo cuento ya adentro llama a Nezuko y a tu amiga para que puedan cenar– Hablo el señor mientras hiva en la búsqueda de su puerta
—Listo– Hablo Tanjiro mientras terminaba de ajustar la puerta. —¿No a pensado en utilizar una de hierro?–
—De echo si e contemplado hacerlo– Respondió el señor Urokodaki pensando en la infinidad de veces en que la hermana del joven presente había mandado a volar su puerta
—¿Y como a estado Nezuko?– Preguntó el adolescente de la cicatriz en la frente mientras comenzaba a recoger las herramientas que previamente había ocupado
—Digamos que su rutina de todos los días es levantarse, salir a jugar al patio, ayudarme en el aseo de la casa y luego dormir. Es una niña muy obediente– Respondió el señor Sakonji
—Me alegró muchísimo que mi hermana no le haya causado problemas– Sonrió el chico guardando todo en la caja de herramientas. —Enserio no se como pagarle todo lo que a echo por mí–
—No te preocupes Tanjiro tu ya me has pagado con el echo de ir a matar demonios y de proteger a la gente pues como verás yo ya no puedo hacer eso a mí avanzada edad– Dijo el hombre