La alarma habitual me despertó de mi sueño, por el altavoz nos dijeron que teníamos que cambiarnos para ir a nuestras clases. Fui a mi ropero pero antes mi fije en el espejo de cuerpo completo. Los cambios eran aún más notorios, y parece que el proceso se está acelerando. Mi cabello ya llegaba hasta la mitad de mi espalda y parecía que de su tono negro empezaba a volverse castaño por las puntas. Me había vuelto a encoger uno o dos céntimos, aproximo que de mis ya de por si bajos 1.65 metros ahora mediré 1.60. Mis caderas se habían ensanchado un poco y a la ves mis muslos también. Mis manos y pies a simple vista eran ligeramente más pequeños y finos que antes. Y mis senos ya empezaban a tener más forma y ya eran notorios a simple vista.
La angustia se apoderó de mí, mi cuerpo parecía ahora sí el de una niña y solo mi rostro se podía considerar de un chico.
No sabía que hacer, no hay ninguna salida aparente de momento, pero no puedo quedarme a esperar como masculinidad se va diluyendo. Pero quizá podría pasarme algo aún peor si intento un escape a lo desesperado, quizá el ser chica sea el mal menor, no lo sé.
Sea como sea, se pasa el tiempo y si no estoy vestido cuando lleguen probablemente seré electrificado. Deje de apreciarme en el espejo y fui al guardarropa. Jamás en mi vida pensé que usaría un uniforme de niña pero no me quedaba de otra.
Primero me puse unas panties blancas con un lazo en la parte frontal, intenté no escoger nada demasiado femenino pero todas tenían tenían diseños y lazos y solo había colores femeninos. Me quedaban bien sin contar la aún presencia de mi miembro reproductor que tampoco sobresalía demasiado. Me sentí humillado, no solo porque estaba usando unas lindas panties, sino aún más por lo cómodo que se sentían. Bastante más que los bóxers .
Tras eso supuse que era hora de ponerme el sujetador, agarre uno también blanco, no quería que combinara con mis bragas pero no hacerlo se sentía muy mal y no me quedó de otra. Batalle para colocármelo pero finalmente logre cerrarlo. Me quedaba justo a la medida y se sentía muy bien, como si ahora estuviera más protegido que antes, toda una nueva sensación.
Después me puse la medias blancas que me llegaban hasta la rodilla, eran de una textura muy suave y parecían acomodarse bien a mis piernas. Continué con la falda que era bastante corta porque me llegaba bastante más arriba de las rodillas, la sensación era muy extraña, me sentía mucho más libre que con el pantalón pero también mucho más desprotegido, además al aire pasando por mis piernas era algo nuevo y que no me desagradó tanto como pensaba.
Ya por último me puse la camisa y por encima el moño. Estando ya listo me mire una vez más en el espejo. Aunque quisiera negármelo a mi mismo lo que veía era yo en el cuerpo de una colegiala en desarrollo, me puse a pensar en que dirían Sebastián o Camila si me ven ahora, me sonroje de solo imaginar la escena; aunque, ni siquiera sé si los podré volver a ver.El pensamiento de que si esto no se detenía la transformación sería completa dentro de poco me aterraba.
Lo único que me saco de ese pensamiento es como lo debe estar pasando Luis. Espero que a él aún no le hallan hecho nada, porque sino mataré a la desgraciada de la directora.
Mientras me sumergía en una ola de pensamientos la puerta se abrió y el guardia entró a mi habitación ante mis sorpresa. Era la primera vez que alguien me veía en ropa de chica y aunque el guardia no se mostró sorprendido no pude evitar ponerme rojo de la vergüenza.
Como ya era habitual me hizo seguirlos través de los pasillos. Me sentía demasiado raro, la sensación del aire pasando por mis piernas y por la falda me era incómodo y caminar con el brasier también era extraño.
Terminamos llegando a la sala de clases donde ya me esperaban mis compañeros y miss Susana.
Todos los demás habían pasado por el mismo cambio físico que yo, hasta hubo algunos que no pude reconocer fácilmente. Todo tenían el mismo uniforme escolar de chicas. La cara de todos era un dilema, algunos estaban con solo una expresión seria y fría, otros parecían estar a punto de llorar, varios estaban sonrojados y uno que otro con una clara furia y disgusto encima.
Miss Susana: perfecto, solo faltabas tu Daniela, ahora ya podemos empezar la clase. Por cierto todas estáis muy lindas con sus nuevos uniformes, no se preocupen que las ayudaremos a lucir aún más bonitas.
No se si lo dijo con la intención de provocarnos o que, pero de lo que si estoy seguro es que no hizo gracia a nadie. De hecho solo tenso aún más el ambiente, tanto que hasta a alguno se le escapó una lágrima
Miss Susana: venga, porque esas caras, si la diversión aún está por comenzar.
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El internado TG
Fiksi UmumUna madre envía a su dos hijos a un internado, no saben lo que les espera...
