Daniela: mierda! Ya no aguanto más!
Era insoportable, por más que me concentrara en cualquier otra cosa no podía dejar de sentirme terriblemente mal.
Mi pequeña manía se me estaba yendo de las manos. Cada día, después de clases, era inevitable que me tomara uña tiempo para hacer mi rutina del espejo. Hacer poses me había funcionado muy bien las primeras semanas pero cada vez me quedaba sin ideas. Mi obsesión con mi propio cuerpo ni yo la entendía, quería pararlo pero lo único que lograba hacer era ponerme de l a nervios más y más.
Necesitaba algo más. Me puse a rebuscar en todo mi habitación, debía haber algo que me calmara. Lo que fuera.
Tras recorrer toda mi habitación llegue hasta mi armario. Hasta ese momento lo más probable es que halla usado el 10% de la ropa que había ahí. Principalmente porque la mayor parte del tiempo la pasamos en uniforme o en ropa de alguna clase extra. Solo a la hora de almorzar y en algún otro momento del día, nos vestíamos con algo de nuestro guardarropa por lo que no había mucha necesidad de probarlo todo, además de que era bastante grande.
Cuando vi toda la ropa que había ahí, se me prendió el foco. Rápidamente, empecé a sacar ropa para ir probándomela.
Como supuse, la ropa volvió a calmar mí ansiedad, y para mi suerte mi armario tenía suficiente ropa para entretenerme el tiempo suficiente. Use muchos estilos, de muchos colores, de muchas marcas. Era sorprendente todo el mundo de la ropa femenina el cual era infinita mente mayor al de los chicos.
Me probé faldas, blusas, leggins, jeans sueltos, jeans ajustados, shorts, abrigos, vestidos, etc , etc.
Probablemente era el paraíso para la mayoría de chicas de mi edad. Con el tiempo también me entretuve probando todas los maquillajes y peinados que nos habían enseñado en clases. La verdad es que se había vuelto mi droga de la cual dependía. Sin ella estaba perdida. Cada vez lo hacía por más tiempo y probablemente pase más tiempo frente al espejo ahí que en toda mi vida antes.
Y aunque si me sentía mal conmigo mismo por dejarme llevar tan fácil por las nuevas sensaciones, lo gratificante que era hacía que las penas y la vergüenza pasaran.
Hasta en varias clases de danza no mientras bailaba pensaba en que nuevo look podría hacerme ese día. Por cierto, sobre las clases de baile puedo decir que me acople mejor que en natación. Ayudó bastante la gracilidad que había ganado en el ballet, además que Mariana también se encontraba en esa clase por lo que me ayudó a integrarme. La música que bailábamos no me gustaba mucho antes, principalmente porque la mayoría eran canciones que solían gustar más a las chicas como románticas, salsas o pop; mientras que a mi me gustaba escuchar rock o música electrónica. Pero de tanto escucharla ya se me hizo algo agradable.
Yo a ese punto no sabía que pensar ya, mi lado femenino ya había ganado demasiado terreno al masculino. Necesito ayuda para aclarar mis ideas, me da la sensación que todas son muy borrosas ahora.
Quizá debería hablar seriamente de esto con Mariana...
Mientras tanto...
Secretaria: buenos días jóvenes, díganme que buscan
Sebastián: verá, supongo que recordará que el año pasado estudiaba aquí un estudiante llamado Daniel Fernández.
Secretaria: si lo recuerdo, qué ocurre con el? No fue inscrito este año a la escuela. No recibimos ningún tipo de información sobre porque se cambió de escuela.
Camila: lo que ocurre es que estamos un poco preocupado por el. No sabemos nade de él desde hace un tiempo y no responde sus mensajes.
Secretaria: ya veo, y en qué quieren que les ayude?
Sebastián: necesitamos unos datos personales sobre él.
Camila: queremos saber si tiene algún familiar en el extranjero, específicamente en Italia.
Secretaria: miren, no debería brindarles información personal de ningún alumno, pero se que es buen amigo de ustedes y veo que estáis preocupados por lo que haré una excepción solo esta vez y revisaré en el sistema si su perfil aún se encuentra.
Tras unos minutos de espera, las secretaria llama a los chicos.
Secretaria: ya revise los registros, pude encontrar el perfil de Daniel. Por lo que reviso, no tiene ningún familiar en Italia. O al menos eso no está registrado aquí.
Camila: oh bueno. Muchas gracias.
Secretaria: no hay de que. Aunque no se muy bien de que le sirve saber eso.
Sebastián: es una larga historia.
Secretaria: buenos les deseo suerte.
Después de que ambos se fueran de la escuela.
Camila: lo sabía, todo esto me huele mal.
Sebastián: y si es un error?
Camila: son demasiadas cosas extrañas, no pueden ser una coincidencia. Estoy segura que algo no está ocultando.
Sebastián: si... tienes razón. Pero ahora que hacemos ?
Camila: no estoy segura, lo único que sé es que todo esto oculta algo muy raro y vamos a descubrirlo
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El internado TG
General FictionUna madre envía a su dos hijos a un internado, no saben lo que les espera...
