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Diana's point of view

Me encontraba escondida en un tejado lista para hacer de tirador mientras atracaban la joyería.

Hacía ya tres semanas que me habían propuesto entrar a la mafia. No negaré que al principio me impresionó y tarde unos días en aceptar, pero ahora me doy cuenta de que ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

Descubrí que me encantaba provocar en los demás el miedo que me provocaba a mí estar delante de una arma, y gracias a los chicos me había convertido en una chica más segura que ya no temía a que me apretaran el gatillo por que sabía disparar antes de que lo hiciera mi contrario.

-- ¿Cómo va la negociación? - pregunté por radio.

-- Vamos por el segundo rehén, quedan dos más. ¿Qué tal va por ahí arriba niña? - Preguntó mi novio.

-- Esperando a que empiece el mambo, que me aburro. - Este se rio.

Echando la vista atrás en mi vida habían cambiado muchas cosas en un mes: me había escapado de las garras de mi familia, me mudé sola a otra ciudad, me uní a una mafia y descubrí mi verdadera familia.

-- Tercer rehén fuera. - Dijeron por radio.

Mi nueva doble vida era emocionante, por una parte llevaba una vida normal, trabajando en el taller y por otra era parte de una organización criminal con la que me estaba forrando y me sentía como en casa.

Quizás no era el camino correcto, pero era mucho mejor que el muermo de vida que tenía antes.

-- Lompemos negociaciones, Dana, estate atenta. - Me dijo Xiaomi por radio.

-- De acuerdo, tengo a su tirador situado. - Le contesté yo y me preparé para dispararle.

Empezaron la cuenta regresiva y Armando me avisó cuando terminó.

Abatí al muy idiota del tirador, seguro que pensó que yo estaría en algún edificio delante de la joyería y se puso unos tejados debajo de mí, grabe error.

-- Tirador abatido. - Avisé.

-- He abatido a uno. - Dijo Evo.

-- Quedan 3. - Comentó Armando.

-- No, dos. - Avisó Xiaomi.

-- Cero. - Acabé diciendo.

-- ¡Buena buena buena! - Soltó Xiaomi feliz y vi como salían de la joyería con las bolsas de dinero.

-- Venga, pasad a por mí. - Solté mientras me levantaba del suelo.

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Estábamos en casa Yun, últimamente por las tardes siempre acabábamos ahí pasando el tiempo entre colegas.

-- 173.000 en una mañana, no está nada mal. - Dijo Armando al acabar de contar el dinero.

-- Madre mía, con ese dinero me voy a comprar otra jepeta... - Dijo Tonet para sí mismo viniendo de la cocina con una cerveza en la mano.

-- Al carrer. - Le dije al chino cuando lo maté en el videojuego al que estábamos jugando.

-- Me cago en puta. No gano ni una.  Otla otla. - Me reí. En 7 partidas no ganó ni una sola vez.

Él y yo estábamos sentados en el suelo delante de la enorme televisión. Nos apoyábamos en la mesa de centro, la cual estaba repleta de vasos, fajos de dinero y alguna que otra arma.

En el sofá sentados estaban Juanjo observando como jugábamos, Armando repartiendo el dinero y Tonet que se acababa de sentar.

Volví a ganar. Chino echó su cabeza hacía atrás desesperado. Yo me reí de él.

-- Juanjo juega contra mí anda que con este me aburro. - Solté aún riendo.

Este asintió y le robó el mando a Yun, que se sentó en el suelo delante del sofá apoyando la espalda en este.

Al cabo de un rato me cansé y dejé que Tonet jugara. Me estiré en el sofá de lado apoyando mi cabeza en las piernas de Armando mientras con una mano le tocaba el pelo a Yun, el cual seguía como antes.

-- Me apetece un cigarro, ¿Te vienes? - Me preguntó Armando.

Asentí y nos levantamos. Fuimos a la terraza, sacó la cajita y me puso uno en los labios. Él también agarró uno y cuando se lo encendió acerqué él mío para que también se prendiera.

-- ¿Vendrás a mi casa esta noche? - me preguntó.

-- Me lo dices como si esa no fuera ya mi casa también. - le dije y nos reímos.

Nos besamos un rato hasta que Yun nos cortó el rollo. Nos separamos y Armando le echó una mirada.

-- Pol mi podéis sigil eh. - dijo como si nada encendiéndose también uno.

A veces quería matarlo, pero lo quería igualmente.

-- Que oportuno eres siempre chino. - Le dijo Armando. -- Bueno yo voy a dentro.

Se dirigió a la puerta de la terraza no sin antes recibir una cachetada en todo el culo de mi parte.

-- ¿No tienes miedo dejalme a solas con tu novia? - Dijo mirándome subiendo y bajando las cejas.

-- No sabrías ni por donde empezar. - Le contestó antes de desaparecer por la puerta.

Me reí y Yun se hizo el ofendido.

Se me acercó, nos sentamos en el marco de una de las ventanas de la terraza y empezamos a hablar.
Lo amaba, no como a Armando, chino era mi alma gemela en versión mejor amigo.

La noche cayó sobre Los Santos y Armando y yo nos fuimos a casa.
Él preparó la cena mientras yo me di una ducha rápida, después de cenar nos pusimos el pijama y yo fui al baño a hacerme una coleta para dormir.

Salí del baño y vi que Armando ya estaba en la cama acostado. Retiré las sabanas de mi lado de la cama y me acurruqué a su lado.

-- ¿Estás cansada...? - Me preguntó pícaro mientras me acariciaba la espalda por debajo de la camiseta.

-- Depende de para qué, para esto no. - Dije poniéndome encima de él y besándolo.

𝑴𝒂𝒎𝒂, 𝑰'𝒎 𝒊𝒏 𝒍𝒐𝒗𝒆 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒕𝒉𝒆 𝒄𝒓𝒊𝒎𝒊𝒏𝒂𝒍.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora