- Capitulo 4 -

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ELIOT VICENT.

[Domingo, ultimo día de vacaciones de verano.]

—¿Limonada? —Escucho que dice mi hermano menor, desde el patio trasero. Pongo los ojos en blanco.

El capullo podía estar en la otra punta de la casa pero aun asi escuchaba su molesta voz. Suspiro. Mando el ultimo mensaje a mi grupo de amigos, para decirles que se apuren en venir.

No soportaba más escuchar que mi hermano estaba con Megan Bennet.

Mejor amiga de Anthony, desde hace muchos años. Ella es una pesadilla, tal como mi hermano. Son dos nerds. Dos críos. Lastimosamente tengo que ver todos los días a Megan. Nuestros padres son amigos asi que eso implica que cada puta comida la familia Bennet esté incluida.

Abro la nevera y veo que tomar que sea refrescante. Elijo una cerveza y subo a mi cuarto.

Mi cuarto era una cueva, nadie entraba. Me gustaba que sea silencioso, muy mío, pero hoy no lo era.

Veo que en mi cama aun seguía dormida Zoe. Zoe era mi amiga con derechos. Tenemos mucho amor el uno por el otro. Los dos sabemos lo que el otro piensa.

Jamás hubiera tenido una amiga con derechos. Las tías siempre quieren que yo sea su novio. El noviazgo no es lo mío. Me gustan mucho las mujeres, me gusta mucho saber que se oculta detrás de esas blusas.

Pero Zoe no era como las demás. Ella me entendía. No me exigía que sea su novio. Era yo en versión mujer.

—¿Por que tu hermano habla tan alto? —Murmura ella con la cara metida en la almohada.

Veo su pelo rubio hecho un desastre y su espalda desnuda.

—Sabes como es. —Dije y le di un sorbo a mi cerveza.

Camine hacía el balcón que tenía mi cuarto. Lastimosamente daba al patio trasero.

Al asomarme veo a Megan y a mi hermano.

Megan estaba sobre la sombra, su piel blanca era muy difícil de broncear. Supongo que ser pelirroja natural era difícil.

Escuchó que Megan hablaba. Decía que había que ser buenos con las notas por ser su ultimo año de secundaría. Puse los ojos en blanco.

¿Acaso esta tía no podía relajarse ni un solo día?

—Basta, eres lo más aburrida. —Dije elevando mi voz.

Megan y mi hermanito se dan vuelta para verme. Sabía que yo era un grano en el culo para esos dos críos. Ciertamente me gustaba molestarlos, aunque también he salvado a mi hermano de rollos grandes.

—Casi, casi era el verano perfecto. —Dice la pelirroja.

Sabía perfectamente que Megan me odiaba. Era mutuo. Era una cría insoportable.

—Si, lastima que... —Mi hermano murmurá.

Pongo los ojos en blanco. —Entiendo, no soy bienvenido en el grupo de nerds.

Murmuré. Sabía lo mucho que odiaban que les diga nerds. Ellos se dieron media vuelta y yo entre otra vez a mi cuarto, no sin antes mirar por ultima vez a Megan.

Ella había cambiado completamente. Tenía el cuerpo más desarrollado. Su busto había crecido. Sus piernas blancas ahora en más largas. Ya era una mujer.

—¿Ya los has callado? —Pregunta Zoe vistiéndose.

Asiento. —Ahora vienen los tíos. —Le informe. — En la casa de Frank habrá una parrillada luego.

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