- Capitulo 11 -

1.1K 90 9
                                        

MEGAN BENNET.

—¡Ay!—Exclame al sentir que me doble el tobillo.— Hostia.

La puerta del baño se abre de repente y Alison asoma su cabeza. Al verme tirada en el piso se ve preocupada. —¡Megan! ¿Tía, estas bien?

—Me he caído. —Digo, sufriendo con el dolor de mi tobillo. — Por este baño de mierda.

Alison ríe y me ayuda a levantarme. —¿Te duele mucho? —Pregunta y el pararme me hizo gemir del dolor. — Vaya, si, te has guinzado, quizás. Oye, ¿Donde esta tu amigo? Le diré lo que paso.

Entre todo me había olvidado de Jason.

—Esta en la mesa cinco, es rubio y grande.

Asiente y me ayuda a apoyarme en la pared. —Vale, ahora vuelvo. —Dice y sale del baño.

Me quedo apoyada contra la pared y respiro profundo. Me dolía de hostias.

¿Como podía ser tan idiota?

La puerta se abre otra vez y entra Alison, pero esta vez no sola. —A que flipas. —Dice ella y ríe. — Se ha caído y... —Pensé que era Jason a quien le hablaba pero, luego veo el pelo negro y y piel pálida. Eliot estúpido Vicent. — Y que se ha dado una hostia, ah, cari, tu guapo misterioso se ha ido. En la mesa cinco pagaron la cuenta y se fue. No hay nadie.

—Me lleva... —Murmuré. ¿Y ahora donde estaba Jason? ¿Por que me dejo tirada?

Eliot se acerca a mi y la puerta del baño se cierra. Me mira a mi cara y luego mira mi pie derecho. —Se esta hinchando. —Sisea serio. — Vamos, te llevo a tu casa.

No quería saber nada de este tipo. —Yo contigo ni a la esquina.

Dije aguantándome el grito de dolor. Alison ríe detrás. —¿Quien se atreve a contestarte asi? ¿Eh, guapetón?

Eliot pone los ojos en blanco. Suspira y hace un movimiento rápido. Me toma por la cintura y también por las piernas, cargándome cual príncipe. Pero él no era un príncipe, era el maldito villano.

—Eh, ¿Que haces? —Digo y le miro enojada. — Bajame, puedo caminar perfectamente.

Me mira de reojo. —Si, claro. Dejate ayudar, Megan.

Salimos del baño y las personas nos miran con preocupación. Eliot ignora todo tipo de miradas, pero yo veo cada una de ellas. Que vergüenza, madre mía...

Suspiro. Alison nos sigue por detrás. Sube las escaleras sin esfuerzo alguno. Al llegar al bar principal lo atraviesa con rapidez. Salimos a la calle y en la esquina estaba la Jeep negra de Eliot.

Abre la puerta del acompañante y me apoya con cuidado.

Me cierra la puerta y veo que habla unos segundos con Alison luego rodea el coche y se sube.

—No hace falta que te hagas el bueno. —Dije apenas arranco. — Podría tomarme un coche o...

—¿Que? ¿Esperar al idiota de Jason? —Me interrumpe. — Es muy caballero, ¿Verdad?

—Ni lo conoces. —Dije a la defensiva.

—No hace falta. —Me vuelve a interrumpir. — Te ha dejado tirada sin ni siquiera marcarte al número para saber porque tardabas en el baño.

—Quizá lo hizo y yo no lo sé. —Excuso.

—No lo ha hecho. —Niega seguro.

Me cruzo de brazos. —¿Y tu que sabes?

—Los he visto toda la noche. —Dice sin más. Me mira de reojo y siento mi cara enrojecer, no sabía si estaba roja por vergüenza o por enojo. — Vaya nochón. Callados, comiendo... no muy interesante, y para coronar se fue sin esperarte.

Suspiro. No podía creerlo. ¡No pude tener una noche sin sus ojos juzgadores!

—Eliot, ¿Por que te gusta molestarme? —Digo enojada. — Hombre, me tocas los cojones todo el tiempo.

—Solo soy sincero.

—Pues me importa una mierda tu sinceridad. —Digo a lo bruto. — No tienes que meterte en mi relación con Jason.

—¿Relación? —Dice en un tono más alto. Hasta pareció sorprendido. — ¿Ya eres su novia?

Mierda, ¿Que he dicho?

—No... no lo sé, quizá.

—Has caído bajo... —Murmura y eso me enojo a nivel dios... pero, al mismo tiempo me dolió.

Fue muy chocante que me digan que he caído bajo. Solamente me gustaba un tío. Quizá no era el mejor, pero... era algo.

No digo nada. No sabía que decirle. Me cruce de brazos y miré por la ventana.

Quedo un silencio incomodo en el coche. ¿Caí bajo? Mierda. Ahora me cuestionaba. ¿Tan mal estaba Jason? ¿Yo no veía lo malo que era Jason o solo lo ignoraba? O... ¿Eliot mentía y Jason era un tío majo?

Estaciona en frente de mi casa y se baja del auto. Abrí la puerta para bajarme, pero, antes de que lo pueda hacer él me agarra como antes. No digo nada. Estaba tan enojada por lo de antes que fui capaz de dejarme.

Abre la puerta de mi casa y me deja en uno de los bancos de la cocina, cerca de la isla de la cocina.

Pensé que se iría pero no. Fue a la nevera y saco hielo de allí. Se sentó en la silla de enfrente y agarro mi pierna izquierda. Me saco mi zapato y puso hielo en mi tobillo.

—El hielo ayudará pero, mañana temprano deberías ir a ver un doctor. —Dice mirando mi tobillo. — Guizada estas, pero, puede que te hayas quebrado.

Abro los ojos. —No, no puedo estar quebrada. —Digo desesperada. — Tengo que nadar.

—Pues si quieres seguir nadando como siempre debes dejar descansar a tu cuerpo. —Murmura y luego me mirá. —Sus ojos azules conectan con los míos. Veo que aprieta la mandíbula y suspira. —Lo siento.

—¿Cuantas cosas sientes? —Pregunté.

—Todas... —Murmura por lo bajo. Casi no le escucho. — No debí decir que has caído bajo. Sé que me he pasado.

—Pues si.

Volvemos a quedar en silencio y vuelve a poner hielo en mi tobillo.

Hago una mueca. Pues... era un cambio. Eliot jamás se hubiera disculpado, no el Eliot que yo conocía, pero, este Eliot lo hizo.

—Creo que serás un buen doctor. —Dije sin darme cuenta. Se me ha escapado.

Me mirá de repente. —¿De verdad lo crees?

Asiento. —Si.

—Pues eres la única persona que conozco que cree que puedo serlo.

Y sonó triste cuando lo dijo. Eso me generó... pena.

—Entonces estas rodeado de gente tonta. —Dije firme. — Todos podemos ser todo, solo hay que esforzarse.

Él asiente y veo una sonrisa de lado creciéndole. —Ya... creo lo mismo. —Le devuelvo la sonrisa. — ¿Te llevo a tu cuarto?

Me lo pienso. ¿Como había dejado mi cuarto?

—Si, por favor.

Me ayuda a pararme en una pierna y como antes, vuelve a cargarme y me lleva a mi cuarto. Al entrar se queda en la puerta, ve el desorden que siempre tiene mi cuarto y veo que hace una mueca.

—Como lo imagine. —Dice y me deja en la cama.

—Ya... no estoy obsesionada con el orden.—Me excuso. — Tampoco tengo tiempo.

Me siento en mi cama y él vuelve a ponerme hielo. Se sienta y me mirá unos segundos.

—Vale... —Murmura. — Creo ya me iré, pero, has lo que te he dicho. Ve al medico.

Asiento. —Claro, doctor.

Él suelta una risa por lo bajo y luego niega con la cabeza. Se levanta y camina a la puerta y me mirá por ultima vez. Me da una sonrisa y se la de vuelvo.

Luego desaparece.

ALL FOR US .Donde viven las historias. Descúbrelo ahora