- Capitulo 15 -

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ELIOT VICENT.

¿Yo era el que estaba haciendo una apuesta y ella me decía que no le diga a nadie? ¿Acaso esto era al revés?

¿Por que me sentía tan... fuera de control?

Tenía la necesidad de ver a Megan y de que Megan me viese a mi. A mi de verdad. Pero no lo dejaría. Casi nadie me había visto. Quizás mis amigos en su tiempo, pero... nadie más. Asi me gustaba pero, una parte de mi quería que Megan viese como soy, solo para saber si yo sería de su interés.

Era todo tan estúpido. ¿Desde cuando me importa la opinión de alguien? Megan había podido hacer todo lo que ninguna chica había podido. Ella provocaba cosas que pensé que jamás sentiría... y la odiaba por ello.

Cuando la veía lo único que quería era besarla hasta que pierda el aire.

Me levanto de mi cama y veo por mi ventana. El día estaba hermoso como para ir a surfear.

Escucho unos gritos provenientes del living y bajo a ver quien gritaba. Era Mariane quien gritaba.

—¡Anthony Vicent! ¡¿Como puedes estar en este estado?!

Exclama. Me apoyo en la puerta del living y veo la escena. Estaba mi padre y Mariane viendo que en la mesa estaba tirado Anthony.

—Has algo. —Dice Mariane desesperada a mi padre. — ¿Como es que termina asi luego de una fiesta?

—Yo nunca he estado asi. —Digo, interrumpiéndolos.

Los dos me miran pero mi padre reacciona. —Esto es tu culpa. —Dice y yo fruncí el ceño.

—¿Mi culpa?

Él asiente. —Seguramente fue alguna fiesta de tus amigos. —Dice enojado. — ¡Mira como esta! Está inconsciente.

—No es mi culpa que él no sepa hasta donde tomar alcohol. Yo ni siquiera fui a esa fiesta. —Me excuso. — Si tu hijo no sabe su limite no es mi culpa.

—Tu también eres mi hijo.

Alzo una ceja. —¿Si?

Él no dice nada. Mi padre siempre trato mejor a Anthony, como si yo estuviera maldecido por ser el hijo de su esposa muerta.

—Eliot, —Mariane interrumpe. — Tu estudias para ser medico, ¿Me puedes decir si mi Anthony esta bien?

Escucho como mi padre suspira. Era obvio que pensaba que no podía. Él odiaba la idea de que yo quiera ser medico y no un abogado o empresario como él.

Veo a Mariane de arriba a bajo. No la odiaba, solo no la soportaba, pero vi la desesperación en sus ojos.

—Bien.

Digo. Me acerco y toco el cuello de Anthony. Estaba frio. Su temperatura corporal estaba baja. Su piel estaba pálida, y sus labios azulados. Eso no era bueno. En su frente había sudor.

—¿Anthony? ¿Puedes abrir los ojos?

Pregunté. Él los abre pero no puede mantenerlos abiertos. Eso no era nada bueno. Noto que sus respiraciones son bajas y calmadas. Tampoco buenas.

Era lo que sospechaba: Un coma alcohólico.

Miro a Mariane. —Llama a una ambulancia, está entrando en un coma alcohólico.

Ella abre la boca impresionada. Busca su móvil y llamá rápidamente.

A los pocos minutos una ambulancia aparece y unos tipos se llevan a Anthony en una camilla. Mariane se va con ellos y yo me quedo paralizado con mi padre en casa.

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