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"Ahora se que las otras cosas no son suficientemente buenas [...] Haces que parezca tan bueno porque sabes lo que es, sabes exactamente que así es"

- I want you have. Willamette stone

- 𝑬𝒍 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒐 𝒃𝒂𝒕𝒆𝒓𝒊𝒔𝒕𝒂 -

Harry

Estaba en un problema, lo supo desde el momento en que interrumpió la clase. Nunca había visto a un profesor tan molesto con él y, ahora que lo tenía frente a frente, se sintió estúpido; y entonces, Ginny le sonrió. Le sonrió con confusión pero igual le pareció la mejor sonrisa del mundo, la más sincera. 

- Los niños que quieren llamar la atención, no me agradan, Potter - Murmuró el profesor mientras lo veía fijamente - Te ganaste dos horas de castigo, mañana a la hora de salida - Empezó a anotar en un papel color rosa y se lo tendió al chico.

- No puede castigarlo solo por ser sincero - Murmuró Ginny; él la vió con confusión y negó rapidamente. - Cállate - Pensó Harry una y otra vez - Deberá castigarme a mi también porque dijimos y pensamos lo mismo - Añadió con seguridad. El profesor enarcó una ceja y no se lo pensó ni dos veces, tomó una segunda hoja y se la dio.

- Weasley, creí que eras más lista - Comentó y le pasó la hoja. Todo era una tontería, solo habían diferido en la opinión de un libro y con eso se había ganado un castigo con una chica que no lograba descifrar. 

La vió con confusión y ella se encogió de hombros, tal vez, ahora estaban a mano.

...

- ¿Qué fue eso? - Le preguntó cuando salieron de la clase y ella frunció el ceño.

- Combatí una injusticia, si a eso te refieres - Respondió la chica.

- Ahora estamos castigados los dos, juntos - Le comentó con sarcasmo.

- Pues mas te vale no ser un insoportable - Le espetó con una sonrisa burlona y se alejó a paso rápido.

No la entendía, Ginny Weasley era todo lo que lo confundía; no importaba que tan bien la tratase porque ella seguiría tratandolo a él como si fuese un tonto. 

Ginny

Castigada con Harry Potter, que idiota había sido; no lo odiaba, ella no odiaba a nadie. Pero su rango de tolerancia se quedaba corto cuando él estaba cerca. Todo por culpa de la tonta Mary Shelley y su aburrido libro, todo por culpa suya por no poder mantener la boca cerrada, todo por culpa del entrometido de Harry; era más fácil culparlo a él que culparse a sí misma porque bueno, era consciente de que, de haberse quedado callada, ahora no estaría castigada. Siempre se había llevado bien con el profesor Snape y ahora el idiota de Harry se lo había arruinado.

- Idiota - Murmuró entre dientes.

- Lo siento - Respondió una voz tras ella, Ron, su hermano le pasó el brazo por los hombros - ¿Debería preocuparme de este nuevo sentido arácnido que has desarrollado? - Preguntó con una sonrisa y ella negó.

- Creí que estaba sola - Suspiró y recargó la cabeza en el hombro del chico - Pero, si de algo sirve, no hablaba de ti. Hablaba de otro idiota en mi vida - Añadió sonriendo un poco.

- Más vale que no de Dean, si te hizo algo lo mataré - Comentó él chico y ella negó otra vez.

- Ni te imaginas - Susurró - ¿Y Hermione? Siempre están como uña y mugre - Comentó haciendo una mueca de desagrado; quería a Hermione y eran grandes amigas pero a veces, la cursilería que los invadía a su hermano y a ella, era demasiado para cualquiera.

• Caída libre • HinnyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora